Seúl, 13 oct (PL) El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, emprendió hoy un periplo por Europa que tiene como propósito central recabar respaldo a los esfuerzos en marcha para concretar la paz y la desnuclearización de la península.

La gira se extenderá por nueve días y abrirá en Francia con una visita de Estado.

En París, el mandatario surcoreano y su anfitrión, Emmanuel Macron, analizarán vías que ayuden a incrementar la cooperación estratégica en la diplomacia y seguridad.

Luego irá a Italia para una reunión en el Vaticano con el papa Francisco, a quien transmitirá la invitación del líder de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), Kim Jong-un, a visitar su país.

Su agenda en la Santa Sede contempla, además, la participación en una misa para pedir por la paz en la península coreana.

La tercera parada de Moon en el denominado Viejo Continente será Bélgica, cuya capital acogerá la cumbre Asia-Europa, foro surgido en 1996 bajo la premisa de incrementar la comprensión mediante el diálogo y fortalecer la cooperación, el desarrollo socio-económico y las relaciones integrales entre países de ambos continentes.

Durante su intervención explicará los cambios en el panorama regional y el proceso emprendido desde principios de este año a favor de la paz y la distensión de la península coreana.

En Bruselas también dialogará con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Dinamarca será el colofón del recorrido y el viernes próximo Moon asistirá en Copenhague a la cumbre inaugural de la Asociación para el Crecimiento Verde y los Objetivos Mundiales 2030, el cual busca cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, incluido el cambio climático.

Según la oficina presidencial surcoreana, este viaje permitirá aumentar el apoyo internacional al progreso de la situación coreana.

Justo a principios de este año la RPDC abrió la brecha al entendimiento, la paz y desnuclearización de la península y desde entonces sostiene encuentros a diferentes niveles con Corea del Sur, Estados Unidos y China para lograr esos propósitos.

En ese contexto, Pyongyang reafirmó la decisión a renunciar a su avanzado programa nuclear y de misiles -de carácter autodefensivo y eje de añejas fricciones- siempre y cuando haya garantías reales de que terminarán las amenazas y presiones en su contra por parte de Washington y aliados en la zona.

Seúl informó el miércoles que valora levantar las sanciones bilaterales impuestas a Pyongyang desde 2010, pero al día siguiente se retractó luego que la Casa Blanca se pronunció en contra de esa iniciativa.

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