La Habana, 12 sep (PL) El jefe de la delegación del Ejército de Liberación Nacional (ELN) para los diálogos de paz, Pablo Beltrán, ratificó hoy aquí la voluntad de impulsar las negociaciones con el gobierno de Colombia, sin condicionamientos previos.

Estamos dispuestos a continuar trabajando en la construcción de acuerdos sobre la base de la agenda dispuesta, y a introducir ajustes en lo adelante, siempre y cuando sean pactados por ambas partes, afirmó Beltrán en exclusiva a Prensa Latina.

Sus declaraciones sobrevienen a las condiciones impuestas recientemente al ELN por el nuevo presidente, Iván Duque, para continuar las negociaciones de paz.

Entre las exigencias del ejecutivo figuran la concentración de las unidades guerrilleras en una zona determinada y con verificación internacional, la liberación de todos los retenidos, y pactar un tiempo preciso en el que se desarrollarán los diálogos.

En respuesta, la formación planteó al gobierno la necesidad de cambiar de lógica de las negociaciones, bajo la premisa de que los acuerdos nacen de líneas comunes entre las partes, no de exigencias unilaterales, enfatizó Beltrán.

Reafirmó asimismo su aspiración de abrir un séptimo ciclo de diálogos, aunque el gobierno todavía no ha nombrado su delegación, solo al comisionado de paz.

Sobre las tareas comunes pendientes señaló que deben retomarse las conversaciones sobre el cese el fuego bilateral, y la participación de la sociedad en el diseño del proceso de paz y el destino de la nación.

En agosto último, las partes concluyeron en esta capital el sexto ciclo sin la concreción de los referidos puntos, aunque expresaron su satisfacción por el camino recorrido y ratificaron su voluntad de continuar, en aras de lograr la paz total en un ambiente solidario, justo y progresista.

Ambas delegaciones aseguraron en el comunicado emitido al concluir el sexto ciclo que el diálogo continúa siendo el mejor camino para solucionar los conflictos, con la participación de la ciudadanía.

Las pláticas públicas entre el ELN y el gobierno colombiano comenzaron en febrero de 2017 en la capital de Ecuador, Quito, pero se trasladaron a La Habana cuando el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, retiró a su país como garante y sede del proceso de paz en abril último.

Cuba también fue sede del diálogo entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, proceso que condujo a la firma de un pacto en noviembre de 2016, a la desmovilización de la guerrilla y al comienzo de la incorporación de sus miembros a la vida política y civil.

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