Por: Luis Carlos Reyes

El discurso que dio durante la ceremonia de posesión el presidente del Senado, Ernesto Macías, da para pensar muchas cosas. Una de ellas es que quienes le pasaron las cifras que citó asumen que buena parte del público colombiano, incluyendo el público informado, no sabe lo que es el producto interno bruto (PIB) per cápita. De lo contrario, Macías no se habría arriesgado a decir algo tan peregrino como que esta importante medida económica cayó un 23% durante el gobierno de Juan Manuel Santos, afirmación que también apareció en una pieza publicitaria del Centro Democrático, en la cual se alega que la supuesta caída ocurrió entre 2013 y 2017.

Empecemos por refrescar lo que quiere decir este indicador. El PIB de Colombia es la suma de todos los ingresos que se generan en el país. Esto incluye los salarios de los trabajadores, los arriendos que cobran los dueños de los inmuebles por sus propiedades, y las ganancias que obtienen los empresarios por el capital que invierten.

Un país con muchos habitantes pobres puede tener un PIB grande, sin que eso lo haga una potencia económica. Por eso, la medida clave de la prosperidad material es el PIB dividido entre el número de habitantes, cifra que se conoce como PIB per cápita.

El PIB per cápita se tiene que expresar en alguna moneda, como el peso o el dólar. Esto genera un problema: a causa de la inflación y las fluctuaciones de la tasa de cambio, no se puede comparar el PIB de un año con el de otro sin ajustar por el cambio en los precios. Si no se tienen en cuenta los cambios en el poder adquisitivo de la moneda, la comparación no dice nada útil acerca de lo que se está midiendo, que es la prosperidad material.

Revisé las cifras en pesos y en dólares, ajustando y sin ajustar por la inflación y el poder adquisitivo, y la única explicación que encuentro es que las cifras de Macías parten del absurdo de medir los ingresos actuales de los colombianos en dólares, para luego compararlos con su valor en dólares en 2013.

El valor del dólar durante esos años subió bastante, pero no por eso la economía colombiana dejó de crecer. Al contrario: el PIB per cápita creció en términos de poder adquisitivo en todos y cada uno de los años del gobierno de Santos, en un 8% entre 2013 y 2017, y en un 22% entre 2010 y 2017. Las cuentas de Macías no le sirven a nadie, a menos que se busque medir el nivel de vida de alguien que gane en pesos pero viva en Miami.

Este no es un error trivial ni accidental. Es una falsedad calculada, como muchas otras de la misma fuente que buscan confundir al electorado. La campaña de desprestigio que adelanta el Centro Democrático, afirmando que “Santos quebró el país”, se basa en cifras económicas tan amañadas como esta, risibles para cualquier conocedor del tema, pero que se aprovechan de la desinformación del público. Engañar y manipular a un pueblo ignorante es fácil, y los autores de las cifras parecen haberse adueñado del lema del partido totalitario de la novela 1984 de George Orwell: “La ignorancia es la fuerza”.

Mucho se dijo, con razón, que el discurso del presidente Duque contrastó con el de Macías en su tono. Si el presidente quiere demostrarles a los ciudadanos de todas las afiliaciones políticas que la diferencia no es sólo de estilo sino también de sustancia, un buen primer paso debe ser distanciarse enérgicamente de este tipo de estrategias.

* Ph.D., profesor del Departamento de Economía, Universidad Javeriana.

Twitter: @luiscrh

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