NELSON LOMBANA SILVA 

 Falló el intento de la extrema derecha, nacional e internacional, de asesinar al presidente constitucional de la hermana república bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, el pasado 4 de agosto, después de las 5 de la tarde, cuando el mandatario encabezaba una parada militar en el corazón de Caracas.

El presidente Maduro Moros, ileso del brutal atentado, habló y dio pistas sobre los autores materiales e intelectuales del repudiable suceso que nos hace retroceder en la historia y regresar a las oscuras cavernas.

No hay que elucubrar demasiado para saber quién o quiénes están detrás de este proyectado magnicidio. Causa indignación que en esta siniestra conspiración se encuentre el todavía presidente colombiano, Juan Manuel Santos Calderón, haciéndole el papel al imperialismo norteamericano en cabeza de Donald Trump.

Tampoco es raro que esté involucrado el desprestigiado ex presidente Álvaro Uribe Vélez, con su único interés que los Estados Unidos lo siga protegiendo de acudir a la Corte Penal Internacional a responder por sus numerosos crímenes de lesa humanidad.

La sospecha que tiene el mandatario venezolano no es infundada o especulativa. Recordemos que Uribe siendo presidente entregó la soberanía nacional a los Estados Unidos, permitiendo la instalación de por las menos 9 bases militares gringas en puntos estratégicos de la geografía colombiana.

Estos centenares y centenares de militares gringos posesionados del país, no están propiamente descansando o en plan de vacaciones, están conspirando contra los países cuyos gobiernos democráticamente han tomado la decisión de separarse de la égida dominante de este cruel imperio, entre ellos, la hermana república bolivariana de Venezuela.

Este pretendido magnicidio se venía denunciando hace rato. Incluso, Juan Manuel Santos venía haciendo declaraciones provocativas anunciando de alguna manera lo que sucedió, pero que afortunadamente no se pudo concretar, pues los drones no explotaron en el punto exacto.

Esto es supremamente grave, por cuanto pone en vilo, en peligro al continente y al mundo. Venezuela no está sola. Además, tiene con qué responder. Lo grave es que una respuesta militar no afectaría el territorio estadounidense, afectaría en grado sumo el territorio colombiano por cuanto la agresión saldría de Colombia, donde están las numerosas bases norteamericanas. La tensión sube con la posesión mañana del pelele de Uribe, el señor Iván Duque Márquez.

El pueblo colombiano y venezolano debe cerrar filas de unidad. Fortalecer la solidaridad y el internacionalismo proletario. Estados Unidos y la pútrida burguesía de ambos países, no nos pueden desunir. Hay que recordar el pensamiento bolivariano de la gran patria americana, lo mismo que el pensamiento del comandante Hugo Rafael Chávez Frías. La solidaridad es la ternura de los pueblos, evidentemente.

Tenemos que rodear al presidente venezolano Nicolás Maduro Moros, publicitar su obra revolucionaria para romper las ataduras mediáticas, las cuales han impedido que el pueblo colombiano sepa exactamente qué es lo que viene aconteciendo en la patria del libertador Simón Bolívar.

Hay que romper el cerco mediático, para que el pueblo colombiano sepa la verdad y nada más que la verdad. Caracol radio, tiene un programa llamado: “Venezuela sin fronteras”, el cual produce asco, por la forma miserable de mentir y de tergiversar los hechos que se vienen sucediendo en Venezuela.

Hoy se moviliza el pueblo patriota para decir una vez más: Los criminales no pasaran. Los colombianos debemos aprovechar la movilización de mañana para denunciar el alevoso atentado de que fue objeto el presidente Nicolás Maduros Moros y por su intermedio la revolución socialista que se viene desarrollando en este país sudamericano.

Desde la vereda más distante, el pueblo más abandonado e incomunicado, debe haber un pronunciamiento en contra de los Estados Unidos, en contra de la burguesía y en contra del terrorismo de Estado, brindando, a su vez, la más amplia solidaridad al presidente venezolano y el proceso revolucionario que avanza contra viento y marea.

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