Por Ibis Frade*

Naciones Unidas (PL) Tarcila Rivera es una mujer peruana que habla con admiración de su antepasados Incas y ese orgullo por su sangre indígena puede descubrirse incluso en la forma en que teje sus trenzas a cada lado de la nuca.

Desde hace años defiende la causa de los pueblos indígenas, y no le apena hacer uso del ‘spanglish’ si es necesario para hacerse entender en las reuniones internacionales a donde lleva el reclamo de esas comunidades, silenciadas durante tanto tiempo.

Hasta el foro de alto nivel de Naciones Unidas sobre Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) llegó nuevamente este año, y en diálogo con Prensa Latina, destacó las dificultades que experimentan los pueblos indígenas para acceder a esos espacios.

Ella ha asistido a varios encuentros de la ONU sobre ODS y contó que en los primeros ni siquiera había servicio de traducción y eso iba en detrimento de la participación de las comunidades originarias.

Poco a poco nos dieron la posibilidad de intervenir en los debates y ahora, tres años después de la adopción de la Agenda 2030, ya se constata una mayor presencia, detalló.

Todo ello con mucho esfuerzo porque es difícil encontrar el apoyo y los recursos necesarios para asistir a las reuniones en la ONU, añadió Rivera.

Pese a los obstáculos, recalcó, estamos tratando de involucrarnos más en estas citas porque las 17 metas de los ODS nos involucran a todos, incluidos los pueblos indígenas.

Asimismo, señaló que si bien la participación indígena crece paulatinamente en relación con los ODS, todavía queda mucho por hacer en los niveles nacional, regional e internacional.

Uno de los desafíos principales radica, precisamente, en tener incidencia en la toma de decisiones -apuntó-, así como obtener más espacios en los distintos niveles, ya sea local o a nivel nacional.

También hace falta mayores posibilidades para hacer escuchar nuestra voz en los diferentes ámbitos de la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, dijo.

Rivera enfatizó en la necesidad de abordar de manera holística recursos naturales como el agua, y dejar de enfocarlos solo con una visión económica.

Para nuestros pueblos el agua tiene muchos significados, es fuente de vida para todos, las personas, los cultivos, los animales y además, posee gran connotación en nuestra espiritualidad, recordó.

Ver el agua solo como un recurso socioeconómico es muy peligroso, alertó la representante del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas.

Además, se refirió a las difíciles condiciones de pobreza en las cuales viven muchas comunidades originarias en América Latina.

Los gobiernos no suelen reconocer las contribuciones que hacen los pueblos indígenas, por ejemplo, en la conservación de la biodiversidad y en la transmisión de saberes y tradiciones, observó.

Cuando hablamos de los ODS y otras cuestiones, aún es necesario dar mayor participación a los actores locales de nuestras comunidades y respetar nuestras decisiones, insistió.

En ese sentido, alertó sobre la invasión de territorios indígenas para desarrollar actividades de tipo industrial, como la minería: esas tierras y los recursos naturales que hay en ellas deben respetarse, la política económica de un Estado no puede construirse dañando los derechos de una población, observó.

Del mismo modo, Rivera defendió a las mujeres indígenas, quienes ‘no podemos vernos incluidas solamente en el ODS 5 (Igualdad de género) porque también estamos presentes en todos los demás’.

Ahora corresponde tratar de aprovechar los escenarios donde llegamos y hacer visible que no dejar a nadie atrás significa incluir a los pueblos indígenas, a las mujeres, la juventud…,convocó.

El foro de alto nivel en Naciones Unidas sobre los ODS es otro escenario en el cual alzar nuestra voz y sirve para conocer cómo los Gobiernos presentan los avances en el tema y hasta qué punto nos incluyen o no en esos informes voluntarios, subrayó.

Las comunidades indígenas participamos en estos momentos de una forma mejor articulada, y eso nos da la oportunidad de conocernos mejor y compartir problemas comunes, consideró la activistas.

‘Pero todavía hay muchos datos sobre los ODS que deben desagregarse y es necesario construir indicadores apropiados.’

Sobre este aspecto, señaló los obstáculos en términos de participación política que enfrentan muchas mujeres indígenas que son monolingües y no han tenido acceso a una educación de calidad. En la mayoría de los niveles, el poder de decisión lo tienen los varones, precisó.

A su juicio, otro gran desafío está relacionado con la apertura de los Estados, pues todavía en algunos lugares no se divulga mucha información sobre los ODS, aunque los Gobiernos tienen la obligación de difundir e involucrar a la población.

Hay que seguir haciendo el esfuerzo y hablando sobre el tema, así más hombres y mujeres conocerán de las herramientas para el desarrollo, exhortó.

‘Sin embargo, el reto más grande es que los Estados vean en nosotros, los indígenas, a seres humanos con conocimientos y mucho que aportar.’

Por su parte, la relatora especial de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, recalcó las contribuciones de esos pueblos al desarrollo sostenible.

La mayor parte de las reservas de biodiversidad y los bosques del mundo están en territorio indígena, recordó. Por ello, llamó a reconocer las buenas prácticas promovidas por esas poblaciones y dejar de criminalizar las acciones de preservación de la naturaleza que promueven.

*Corresponsal Jefa de Prensa Latina en Naciones Unidas rr/ifb