Por Yasiel Cancio Vilar, enviado especial

Kazán, Rusia, 27 jun (PL) El día de hoy quedará plasmado en los anales de la historia porque, aunque parezca una infamia, Alemania quedó eliminada por primera vez en la fase de grupos del Mundial de fútbol, tras caer 0-2 ante Surcorea.

La penumbra nubló las ideas de la Mannschaft. El campeón de hace cuatro años, el cuatro veces monarca del mundo, el equipo más pragmático y temido de todos los tiempos, acabó por caer al vacío e irremediablemente murió en la batalla, dejando una imagen horrible como nunca antes.

Hoy bien temprano escribía que tras la milagrosa salvación de Argentina, a la ronda preliminar de la cita del orbe de Rusia todavía le faltaba una gran sorpresa, pero jamás imaginé que fuera de este tamaño, más bien pensaba en una victoria de Suecia sobre México, como finalmente ocurrió y por 3-0.

Era imposible pensar en imposibles. Alemania jamás había estado solo nueve días en un Mundial. Incluso, para los expertos los germanos formaban parte del grupo de cuatro grandes favoritos al título, junto a España, Francia y Brasil.

Luego de perder por 0-1 en su debut, algo que tampoco había ocurrido nunca en mundiales, Alemania sufrió a más no poder para superar a los suecos por 2-1 con un gol de Toni Kroos en el minuto 95, con el cual se restauraron sus opciones de clasificación y la confianza eterna en el equipo.

Surcorea, un equipo frágil y prácticamente eliminado, era la presa ideal para consumar la resurrección y acceder a octavos de final. Casi nadie pensaba en una debacle de esta magnitud. Casi todos daban por sentado el triunfo germano, y por buen margen de goles.

Pero el cielo de Kazán cerró sus portones y Alemania, sin escalas, fue directo al infierno, al inframundo, un lugar que jamás había pisado y que ahora lo acogerá por largo tiempo porque, nadie lo dude, esta eliminación dará mucho de qué hablar en los próximos días, meses e incluso años.

Alemania fue última del distrito, ocupó el gélido sótano con balance negativo de goles (-2), una vergüenza mundial.

Pero a rey muerto, rey puesto. Con Alemania fuera de competencia el gran beneficiado fue México, que salvó la honra gracias a la hecatombe germana, tras haber dejado la suerte en manos del destino con su calamitosa derrota ante Suecia, que finalmente se erigió líder del grupo F, con seis puntos.

México pasó en la segunda posición del grupo y en octavos de final tendrá de rival -casi seguro- a Brasil, siempre que no ocurra otro imprevisto de escala catastrófica en el choque entre los pentacampeones y Serbia.

Una cosa si es segura, los goles surcoreanos de Young-Gwon Kim y Heung-Min Son fueron gritados más alto en México en el mismísimo Seúl.

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