Brasilia, 25 jun (PL) El expresidente Lula no quiere un indulto, ni la prisión domiciliaria, sino la libertad a que tiene derecho como una persona que es víctima de la injusticia, afirmó hoy el pastor Ariovaldo Ramos.

Santos visitó este lunes al exdignatario, quien desde el pasado 7 de abril cumple condena como preso político en la Superintendencia de la Policía Federal (PF) en Curitiba, la capital del Estado de Paraná.

Los electores evangélicos en favor de Lula están creciendo cada día más, conscientes de que existe una persecución política contra él y no pruebas (que corroboren las acusaciones por las que fue condenado a 12 años y un mes de cárcel), aseguró Ramos poco después del encuentro con el fundador del Partido de los Trabajadores (PT).

Según el pastor, encontró en Lula a ‘un hombre fuerte, resistente, absolutamente convencido de su inocencia y que tiene la perspectiva de ver al pueblo brasileño volver a tener esperanza’, reseñó el diario digital Brasil 247.

El líder religioso relató además que conversaron mucho sobre la situación actual de Brasil y coincidieron en que la única explicación para todo eso es el odio que la élite nacional tiene en relación a los pobres, porque nadie puede decir que un gobierno popular (como el del PT) no mejoró la vida de la población.

Con relación a la más reciente maniobra del Poder Judicial, que suspendió el juzgamiento por la segunda sala del Supremo Tribunal Federal (STF) de un recurso que podría devolver la libertad a Lula, Ramos consideró que se trató de una maniobra mediática más.

‘Pero eso no lo debilitó’, aclaró Ramos e insistió en que el expresidente no se sorprende de estar todavía bajo persecución política y ‘continúa firme en su propósito, en su conciencia de servidor público, de alguien que sirve a la nación y a los pobres’.

La propia publicación dio a conocer esta noche que la defensa del líder histórico del PT entró hoy con una demanda para que el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF4) reconsidere la decisión que rechazó el recurso extraordinario, destinado al STF, contra la condena que cumple.

El viernes último la vicepresidenta del TRF4, María de Fátima Freitas Laberrére, se negó a admitir el recurso por considerar que los argumentos de la defensa de Lula de que en el proceso seguido contra éste fueron violados principios constitucionales ‘no merece prosperar’.

Después de eso el ministro de la Corte Suprema Edson Fachin requirió apenas 45 minutos para cancelar el juzgamiento programado para este martes; una determinación que más de 270 juristas, abogados y profesores universitarios reprobaron en una declaración dada a conocer hoy.

El documento afirma que causa espanto no solo la forma anómala de la decisión restrictiva a derechos prioritarios y urgentes -presunción de inocencia y daños derivados de la privación de libertad-, sino también que partiera de un ministro que siempre profesó la defensa de la Constitución de 1988 y de la democracia.

Como cualquier sociedad que convive con problemas endémicos de corrupción, Brasil necesita encontrar caminos para determinar responsabilidades que no impliquen flexibilizar garantías fundamentales, conquistadas como forma de evitar los desmanes autoritarios del pasado reciente y el retorno del Estado de Excepción, alertó.

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