Por: Hernán Durango.

Los habitantes de los municipios Caucasia, Zaragoza, El Bagre, Tarazá, Cáceres y Nechí, en el bajo Cauca antioqueño padecen aún la política terrorista del despojo de sus tierras a manos de sujetos pertenecientes a grupos paramilitares y narcotraficantes de extrema derecha identificados como el “Clan del Golfo”, “Los pascuales”, “Águilas Negras”, quienes mantienen enfrentados por el control y dominio territorial en esta estratégica región.

Así lo denuncian varias personas cuyas familias han sido desplazadas de sus fincas y parcelas bajo amenazas de muerte. Algunos labriegos que se han negado a dejar sus propiedades han sido asesinados junto a sus familiares. En veredas de áreas rurales del municipio Zaragoza, por ejemplo, el viernes 22 de junio en horas de la mañana, varios hombres del Clan del Golfo amenazaron con armas de fuego a familias residentes en la vereda Vijagual del medio, apoderándose de sus fincas y todo lo que tenían en ellas, esas familias tuvieron que salir a los cascos urbanos a sufrir el desarraigo sin que las autoridades les brinden atención o ayudas humanitarias.

“A tres horas del lugar hay una base militar, un batallón, en el municipio de Segovia, y no se presenta una respuesta militar para perseguir a esos grupos que causan terror y muerte en la región. Con la Policía Nacional sucede lo mismo”, advierte una fuente de la región.

El Diario El Espectador ha publicado recientemente la delicada situación que viven los campesinos del bajo Cauca antioqueño. Pero en las autoridades hay oídos sordos.
“Aunque hubo acuerdos de repartición del territorio entre grupos armados ilegales entre 2011 y 2017, tras el retiro de las Farc de estas zonas, los grupos comenzaron una intensa disputa por su control. Específicamente, por el dominio de los corredores de movilidad de la droga, la producción y comercialización de narcóticos y de otras rentas ilegales derivadas de la minería, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo”, escribe la periodista Carolina Ávila Cortés de El Espectador.

Los labriegos hacen un llamado a los organismos humanitarios del país y el mundo para que brinden a estas comunidades apoyo y acompañamiento, también reclaman al gobierno nacional y poderes regionales y locales que actúen para poner fin al accionar de esos grupos que crean zozobra y terror en los momentos en que la mayoría de los colombianos pide a gritos que avance el proceso de paz. En el bajo Cauca antioqueño los habitantes sufren por la tragedia de HidroItuango y por el terror paramilitar.