Por: Libardo Muñoz

Taganga, un pueblo de pescadores, a sólo 10 minutos de Santa Marta, Magdalena, en automóvil, se encuentra en poder de una red criminal integrada por inmigrantes israelíes ilegales, la mayoría ex-militares que determinan quien llega y quien sale, desconocen la autoridad colombiana y tienen allí un imperio del crimen.

Fue Taganga, hasta hace menos de diez años, una comunidad apacible, integrada por personas sencillas, que vivían de la pesca y del cultivo de “pan coger”, a sus playas llegaban visitantes de todo el país, se disfrutaba de un paisaje alejado del ruido y de la contaminación, se gozaba de una indescriptible comunión con la naturaleza, hasta cuando aparecieron los israelíes encabezados por un sujeto llamado Assi Moosh, delincuente internacional, ex militar en su país, pero que ha logrado tal poder financiero que construyó un hostal con proporciones de “búnker” de acceso limitado a sus compinches.

Un séquito de hombres armados, rodea al “búnker” de Taganga, de Moosh poco se sabe en las últimas semanas y se dice que se esconde de Migración Colombia, que ya lo tiene detectado.

La comunidad samaria, que siempre ha mostrado al visitante con orgullo y satisfacción todo lo que la naturaleza le obsequió, se encuentra alarmada y apenada con lo que sucede en Taganga, sin duda, la joya de la corona, con su Sierra Nevada y los ríos de aguas cristalinas y sinuosas.

En todos los círculos de la vida comercial, académica, cultural y social de Santa Marta, el ciudadano se pregunta por que tanta permisividad con unos elementos que aparecieron de la noche a la mañana, dedicados a pisotear las buenas costumbres del medio, ahuyentando s visitantes que hoy no quieren saber nada de Taganga,

Familias enteras de pescadores, inclusive, nacidas en Taganga ya se fueron del pueblo.
El gremio de comerciantes honestos y productivos de Taganga denunció que van rumbo a una crisis por la sensación de inseguridad que estos inmigrantes de costumbres delictivas logran crear a su alrededor,

En el “búnker” de Moosh se desarrollan orgías de droga, prostitución y escándalos por espacio de varios días, con presencia de invitados de otras ciudades, ya se sabe que Cartagena es parte de una cadena de prostitución infantil y de suministro de drogas, activada por los mismos israelíes de Taganga.

Ninguna autoridad parece interesada en Santa Marta en asumir una reacción severa contra la pandilla de israelíes, reyes del crimen en un imperio de la impunidad que es hoy el antiguo y añorado pueblo de pescadores conocido como Taganga.

Con sobrada razón se dice que los únicos que pueden ponerle fin a esta desgracia social de los israelíes en Taganga, son los samarios, su ciudadanía ofendida con un apoyo del Estado colombiano en su conjunto

Taganga, Magdalena, pueblo de pescadores, tomado por pandillas de israelíes mafiosos que actúan en la más absoluta impunidad en territorio colombiano.