Madrid, 14 may (PL) El diputado conservador Quim Torra fue elegido hoy nuevo presidente de Cataluña, lo que pone fin a casi siete meses de bloqueo político en esa región, controlada por el gobierno español desde el frustrado intento de secesión.

Con un marcado perfil independentista y neoliberal, Torra fue investido mandatario gracias a la abstención de la Candidatura de Unidad Popular (CUP), el más pequeño de los tres partidos separatistas catalanes.

Luego de consultar a su militancia, la formación anticapitalista anticipó el domingo que sus cuatro representantes en el parlamento regional se abstendrían para facilitar la investidura del candidato de la coalición derechista Junts per Catalunya (JxCat).

Con su postura, la CUP allanó el camino para que el aspirante designado por el expresidente y líder de JxCat, el también separatista Carles Puigdemont, fuera nombrado al frente de la Generalitat (ejecutivo autonómico).

Durante el escrutinio, el abogado y editor de 55 años recibió el apoyo de 66 legisladores, 34 de su agrupación y 32 de Esquerra Republica -la otra gran fuerza soberanista-, frente al rechazo de los 65 escaños del resto de los grupos de la oposición.

En el debate de investidura, iniciado el sábado, Torra no logró la mayoría absoluta de la cámara, fijada en 68 de sus 135 escaños, imprescindible para poder ser designado mandatario en primera vuelta.

Sin embargo, tras el paso adoptado por la CUP consiguió ser investido en la segunda ronda celebrada este lunes, en la que apenas requería mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra.

A partir de ahora, la próspera comunidad autónoma del noreste de España deberá iniciar un proceso hacia la normalidad institucional, más de medio año después de ser intervenida por el ejecutivo de Mariano Rajoy para frenar sus aspiraciones separatistas.

En una decisión sin precedentes y amparada en el artículo 155 de la Constitución, la administración central asumió el 27 de octubre la tutela de la rica autonomía, de 7,5 millones de habitantes, en respuesta a la declaración unilateral de independencia aprobada ese día.

Bajo el paraguas de ese controvertido precepto constitucional -nunca antes utilizado en 40 años de democracia española- Rajoy destituyó a Puigdemont y a todo su gabinete, disolvió el parlamento y convocó a elecciones regionales, que se celebraron el 21 de diciembre.

Sin embargo, en esos comicios, el movimiento secesionista revalidó su mayoría parlamentaria.

Torra volvió a defender hoy, como lo hizo el sábado, la legitimidad del destituido Puigdemont y ratificó su intención de avanzar hacia la construcción de un Estado independiente en forma de república.

Rajoy ofreció este lunes ‘entendimiento’ al flamante gobernante catalán, pero advirtió que su ejecutivo garantizará en todo momento el cumplimiento de la ley y la Constitución y la unidad de España.

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