Madrid, 13 may (PL) La Candidatura de Unidad Popular (CUP), el más pequeño de los tres partidos secesionistas de Cataluña, allanó hoy el camino para que el conservador Quim Torra asuma mañana la presidencia de esa comunidad autónoma española.

Tras consultar a su militancia, la formación anticapitalista anunció este domingo que sus cuatro representantes en el parlamento catalán se abstendrán para facilitar la investidura de Torra, diputado de la coalición derechista Junts per Catalunya (JxCat).

‘El Consejo Político extraordinario (…) ha decidido mantener las cuatro abstenciones en la investidura de Quim Torra y posicionarse en la oposición’, informó en un comunicado la CUP, cuya decisión era clave para poner fin a la larga parálisis institucional en la rica región.

‘Ante un momento complejo, marcado por la represión y la vulneración de derechos políticos y civiles por parte del Estado español, la CUP no bloqueará la formación de un nuevo gobierno’, indicó el texto.

Con su postura, la agrupación de izquierda permitirá que el aspirante designado por el expresidente y líder de JxCat, el también separatista Carles Puigdemont, sea nombrado este lunes al frente de la Generalitat (ejecutivo autonómico).

En el debate de investidura, iniciado la víspera, Torra no logró la mayoría absoluta de la cámara regional, fijada en 68 de sus 135 escaños, imprescindible para poder ser designado mandatario en primera vuelta.

Sin embargo, con el paso dado hoy por la CUP, el abogado y editor de 55 años, con un marcado perfil independentista y neoliberal, será elegido mañana lunes presidente en segunda ronda, cuando apenas requiere mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra.

Torra obtuvo ayer 66 votos a favor -los de JxCat y Esquerra Republicana (ERC), el otro gran partido soberanista-, 65 en contra y cuatro abstenciones de la Candidatura de Unidad Popular, la menor de las tres fuerzas favorables a la ruptura con España.

El descalabro del pretendiente a conducir los destinos del próspero territorio nororiental, de 7,5 millones de habitantes, fue propiciado por la negativa de los anticapitalistas de respaldar la llegada al poder de un dirigente que, según su criterio, apuesta por más ‘autonomismo’.

Para el representante de la CUP Carles Riera, JxCat y ERC desean entrar en un ‘ciclo autonómico’, en lugar de apostar por la desobediencia pacífica y la unilateralidad para construir la República catalana, de acuerdo con el mandato del referendo del 1 de octubre.

En su turno de réplica Torra prometió que si es designado al frente de la Generalitat ‘no hará autonomismo’ y avanzará hacia la creación de un Estado soberano en forma de república.

‘Desde el 1-O (en referencia a la consulta unilateral promovida por el independentismo pese a su prohibición por la justicia española), ya no es posible un gobierno que mire hacia atrás’, aseguró.

Una impugnación de la CUP, lo que finalmente no ocurrió, hubiera forzado casi con seguridad unas nuevas elecciones autonómicas, que se convocarían de manera automática si Cataluña no consiguiera formar gobierno antes del 22 de mayo.

ga/edu