Por Laura Becquer Paseiro *

La Paz (PL) Tres son los pilares que los analistas adjudican al sostenido crecimiento económico boliviano: el gas, el ahorro y la inversión pública.

El primero resulta fundamental para mantener la estabilidad económica porque es resultado de la nacionalización y posterior industrialización puesta en marcha por el gobierno del presidente Evo Morales.

Datos de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) indican que desde la nacionalización en 2006 hasta diciembre de 2017 se invirtieron 11 mil 183 millones de dólares en el sector de hidrocarburos. Igualmente, se prevé una inversión de 12 mil 681 millones de dólares hasta 2020.

De la exploración, explotación y posterior comercialización de gas depende en buena medida la prosperidad del país. Ese producto hoy se visualiza como la estrella de la economía.

La producción diaria de Bolivia se calcula en 59 millones de metros cúbicos de gas y sus reservas se sitúan en 11 trillones de pies cúbicos (TCF, por sus siglas en inglés), según el Ministerio de Hidrocarburos con base a la última certificación oficial realizada entre 2013 y 2016.

La institución gubernamental anunció que invitaron a varias empresas extranjeras a participar en la licitación para precisar la cantidad actual y precisa de las reservas, las cuales deben darse a conocer a mediados de 2018.

Un gran impulso al sector ha sido también el interés de invertir en Bolivia mostrado por reconocidas empresas como la rusa Gazprom, la española Repsol o la brasileña Petrobras.

‘Ahora algunas empresas grandes del mundo pueden prestar servicio porque Bolivia va creciendo económicamente’, comentó recientemente el presidente Evo Morales.

YPFB tiene firmados contratos con compañías como la Vintage Petroleum Boliviana LTD para realizar estudios en las áreas reservadas de Carandaiti, Sayurenda y Yuarenda, las dos últimas ubicadas en el departamento de Tarija.

De los 20 nuevos contratos de servicios petroleros que se tienen, ocho son para ese departamento sureño, considerado como El Dorado, el cual ha recibido una fuerte inversión estatal pues allí están las mayores reservas de gas del país.

El presidente ejecutivo de YPFB, Ã’scar Barriga, firmó recientemente un contrato con la empresa canadiense Cancambria Energy Company para la exploración de gas no convencional mediante la técnica conocida como ‘fracking’ en el Chaco boliviano.

De hecho, los ejecutivos de Cancambria estiman que, en la región de Villa Montes, en el departamento de Tarija, existirían unos 100 trillones de pies cúbicos de gas no convencional.

También se rubricó la ley para autorizar la exploración y explotación del área Iñiguazú, conformada por YPFB Chaco, YPFB Andina, Repsol, PAE y Shell, con una inversión de 900 millones de dólares.

A ese alentador panorama se suma el reciente descubrimiento de un reservorio de gas natural que incrementaría el potencial de producción hasta 20 millones de pies cúbicos por día en el campo Los Monos, ubicado en la provincia Gran Chaco, del departamento de Tarija.

Según las autoridades bolivianas del sector, se diseñó un pozo exploratorio de yacimiento profundo y se prevé alcanzar una hondura final de tres mil metros, con una inversión estimada de 19,4 millones de dólares.

YPFB Chaco S.A., subsidiaria de YPFB, ejecuta el proyecto de perforación exploratoria Los Monos X12 (Campo Los Monos y área exploratoria Aguaragüe Centro), para evaluar el potencial hidrocarburífero de los reservorios Icla y Santa Rosa.

Cuando anunció las buenas noticias al país, el presidente Morales insistió en que no fue una equivocación el recuperar los recursos naturales, ni muchos en reactivar YPFB.

‘Este nuevo campo, Los Monos, garantiza 0,5 TCF, significa que vamos a seguir mejorando las reservas de gas del pueblo boliviano’, subrayó al respecto.

Por su parte el ministro de Hidrocarburos, Luis Sánchez, afirmó que el nuevo descubrimiento es el resultado del trabajo e inversión que realiza el Gobierno nacional en ese sector.

Todos esos proyectos se complementan con la parte comercial del asunto. Ejemplo de ello son las obras que lideran la industrialización del gas en Bolivia, como la planta de Amoniaco y Urea, ubicada en el departamento de Cochabamba.

La planta, inaugurada el 14 de septiembre de 2017, es la primera petroquímica en el país que produce el fertilizante y, desde su entrada en operaciones, ya tiene ventas en el mercado interno y en los de Brasil, Argentina, Paraguay y Perú.

Este es el primer megaproyecto 100 por ciento petroquímico en operación comercial que, como aseguran las autoridades, marcó el punto de inflexión en la imagen de Bolivia pues convirtió al país de mero consumidor a exportador reconocido.

La urea se usa como fertilizante, por lo cual también es un incentivo para mejorar la productividad del sector agrícola, promover el desarrollo de las regiones, así como contribuir a la seguridad alimentaria.

Explorar, explotar y comercializar gas y sus derivados permitió a Bolivia una renta petrolera de 35 mil millones de dólares en 12 años de gobierno de Morales.

Dicha renta también es repartida en programas sociales tales como el bono Juancito Pinto. Resulta una muestra de que políticas acertadas de industrialización de recursos pueden ir de la mano del desarrollo social de las naciones.

arb/lbp

*Corresponsal de Prensa Latina en Bolivia.