Managua, 23 abr (PL) Las clases en Nicaragua quedaron suspendidas hoy en todas las modalidades de enseñanza para garantizar la seguridad y tranquilidad de las familias, anunció el Ministerio de Educación, ante recientes actos de violencia perpetrados por grupos vandálicos.

En cumplimiento a las instrucciones de la Presidencia de la República, el organismo informó a la comunidad educativa la interrupción de la actividad escolar en los niveles de primaria, secundaria y enseñanza para adultos hasta próximo aviso. Desde el miércoles se desató una ola de violencia en varias ciudades de esta nación, azuzados por las manipulaciones políticas de la derecha en contra de nuevas reformas al seguro social, de acuerdo con denuncias.

Las tensiones han calado a tal punto que las autoridades reportan el asesinato de al menos 10 personas, entre ellas adolescentes, jóvenes, civiles y un periodista mientras cumplía su labor.

El presidente Daniel Ortega anunció ayer la revocación de las medidas adoptadas por el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), detonante de los actos calificados de odio.

De acuerdo con el mandatario, el INSS adoptó esa decisión con el fin de facilitar la discusión y el diálogo con el sector privado para restablecer la paz en el país.

Grupos delincuenciales atacaron ambulancias, comercios, autos, instituciones gubernamentales, viviendas familiares y espacios públicos en los últimos días, según confirmó Prensa Latina.

Al respecto, el jefe de Estado nicaragüense llamó a todos los sectores a luchar por el restablecimiento de la paz, independientemente del pensamiento político, ideología, condiciones económicas y credo religioso.

Ortega reconoció el derecho de la minoría a criticar, pero no a conspirar para destruir, promover la violencia y peor aún buscar en Estados Unidos a los grupos políticos más extremistas, racistas y exterminadores, para que financien planes de desestabilización en la nación.

En ese sentido denunció que las recientes protestas fueron infiltradas por vándalos, lo cual criminaliza las manifestaciones de los jóvenes, muchos de los cuales desconocen a los verdaderos promotores del caos.

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