Petro propone industrializar para así generar empleo y nuevos sectores económicos. Un país industrializado en la actualidad, es aquel que produce lo que el mundo necesita.

De manera breve, el socialismo es una propuesta de sistema económico descrita por el autor Carlos Marx, quien al ser testigo de la explotación en las fábricas de la sociedad de la fría Londres del siglo XIX, cuestionó la forma en que el patrono abusaba de los esfuerzos laborales del trabajador y el hecho de que los obreros sucumbían en las fábricas, generando una ganancia que no era compensada en su salario. A este trabajo no pago, Marx lo llamó plusvalía.

El socialismo entonces, consistía en que los medios de producción que eran propiedad de los patronos, debían pasar a los generadores de la ganancia, a quien realmente la trabajaba, es decir el obrero y así desaparecer la ignominia de la plusvalía y el mal del antagonismo de sectores de la sociedad.

Marx nunca habló de expropiar casas, autos o celulares, de dar subsidios, o de regalar cosas. El propio Marx destacaba al trabajo no alineado como la realización del hombre, como aquello que lo dignificaba, por lo que afirmar que ser socialista es tener que hacer apología a la pobreza o la flojera, es una deducción infundada. Nunca dijo que todo debía ser igual para todos, sino que manifestaba para la fase última de su propuesta, que a cada quien según sus capacidades, que a cada quien según sus necesidades. Entonces, el socialismo es básicamente democratizar la propiedad de los medios de producción.

¿Es eso lo que propone Petro? No, pues su política económica habla entre otras cosas de la creación de nuevas empresas mediante la posibilidad del microcrédito. Esta idea ya fue puesta en práctica con éxito en Bangladesh por el profesor de economía y banquero, Mohammed Yunus, quien se dio cuenta que los campesinos y mujeres pobres se iban rápidamente a la ruina porque no tenían capital para comprar los insumos y materias primas para su producción y los únicos préstamos a los que podían acceder por falta de garantías para responder, era al de los prestamistas locales que cobraban altos intereses, algo así como darse cuenta de que en Colombia a los pobres solo les presta el paga diario o gota a gota.

Mohammed entonces creó el banco de microcrédito Grameen, el cual al año 2005, según la revista de economía de National Geographic, tenía préstamos registrados por miles de millones de dólares. Esta idea sacó a miles de campesinos y mujeres de la pobreza y les ayudó a potenciar su empresa, y en 2006 el profesor fue galardonado con el Nobel de Paz.

Esta es una idea capitalista, uno de los principios o beneficios del emprendimiento individual es la competencia, y dice la teoría que entre más empresas existan ofreciendo bienes, productos y servicios, la ciudadanía se beneficia debido a que la competencia hace que los oferentes (que serán muchos), mejoren su calidad y precio, tema que no es para nada del socialismo. Petro propone prestarles a las personas de más bajos recursos para que también se vuelvan empresarios, no quitar empresas o medios de producción a los que ya los tienen.

Avancemos ahora sobre la propuesta de acabar con el latifundio improductivo, un debate resuelto hace tanto tiempo. No fueron los socialistas los que acabaron con el monopolio de la tierra en el mundo, fueron los burgueses o más bien los capitalistas, los que en la Revolución Francesa de 1789, no solo desaparecieron al feudalismo, sino que ultimaron a la nobleza y el clero.

El mercader en ascenso no concibió que alguien viviera de una tierra que no trabajaba ni usaba y que tenía solo por decisión de una deidad o del monarca. Esa fue una etapa que el mundo superó y las grandes naciones desarrolladas del hoy, dentro de sus territorios entregaron la tierra al que la trabajaba, es decir a los campesinos; eso hicieron países como Alemania, Rusia, Francia, Italia y el mismo Estados Unidos, porque una tierra improductiva no solo es una injusticia, sino que atenta contra los intereses de un país y su posibilidad de competir en los mercados internacionales.

No solo entregaron la tierra a los campesinos, sino que la Unión Europea en la actualidad creó el PAC (Política Agraria Común), un subsidio a la agricultura de ese continente para hacerla competitiva. El 60% del presupuesto central de la Unión Europea se va en estos subsidios.

Así mismo es el caso de Estados Unidos (el referente del capitalismo mundial), haciéndole el feo a la libertad del mercado. Por ejemplo, entre  los años 1999 y el 2003, subsidió 12,47 billones de dólares, solo para la producción del algodón, lo que le ha valido una sanción de La Organización Mundial de Comercio (OMC), el padre del libre mercado, aplicando el proteccionismo e impidiendo la libre y respetuosa competencia.

Decía un expresidente que ya nadie sigue ideologías al pie de la letra, los países desarrollados han aplicado lo que funciona en distintos contextos, “pragmatismo”, sin importar si hace parte de ideas socialistas, capitalistas o mixtas. Comprar entonces la tierra improductiva a los latifundistas y ponerla a producir, como propone Petro, no hace parte de una idea de socialismo, es urgente para el avance de cualquier nación y debió hacerse hace siglos.

La idea se creó precisamente en el otro bando, pero al final los países desarrollados la han aplicado, porque permite la producción de alimentos para la población nacional y hasta para competir en mercados internacionales. Esto es el inicio de la industrialización.

El tema de salud y educación superior gratuita, son propuestas ya aplicadas en el mundo, exitosas y por demás necesarias y que están ya consignadas en nuestra Constitución y hacen parte de nuestros derechos fundamentales. Es decir, no son mercancías que se deban comprar en el mercado, son derechos que tenemos por el simple hecho de ser colombianos. Por eso el acceso gratuito no es una idea populista, es un avance de la humanidad. Hace más de 50 años están consignados en la mayoría de tratados internacionales de derechos humanos, que son la consagración de la búsqueda de una convivencia armónica en el mundo después de las dos guerras mundiales.

La concepción de Estado Social y de Estado de Bienestar, es la opción que surge después de la crisis del 29, inminente fracaso del capitalismo y el mercado autorregulado, que también volvió a fracasar en el 2008. El Estado existe para garantizar la libertad y unos derechos sociales enajenables. Es entonces permitir la libertad de mercado, pero junto a la distribución de la riqueza desarrollada teóricamente por Ludwig Erhard entre otros y aun es aplicado en la mayoría de países desarrollados del mundo, no es castrochavismo.

Petro propone industrializar para así generar empleo y nuevos sectores económicos. Un país industrializado en la actualidad, es aquel que produce lo que el mundo necesita.

Para nadie es un secreto que lo que el mundo requiere es tecnología y para ello se necesita educación, ciencia e investigación, y a eso le apunta una política del saber integral, pues son los cerebros los que producen en nuestro Siglo XXI. Esa propuesta no es ni roja ni azul, todas las naciones independiente de su ideología de gobierno, invierten en educación cuando se busca el progreso y demostrado está que entre más educada es una población, mejor es su convivencia. Por ejemplo, en los países nórdicos la educación, ciencia y cultura está al acceso de todos sus habitantes y son los países con menos violencia en el mundo y con los mejores indicadores sociales del planeta, son unas sociedades ejemplares.

Sobre las energías limpias, estas son más baratas, son rentables y cuidan el ambiente. Según un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (Europe’s onshore and offshore wind energy potential), con solo energía eólica se podría abastecer toda Europa, y ya comenzaron a hacerlo. Pero el ejemplo más certero aquí nuevamente es el de los países nórdicos y por solo citar uno, Suecia ya en 2010 producía más energía a partir de biomasa que de petróleo, tanto así que le valió la felicitación de la Agencia Internacional de la Energía por su política en materia de energía.

¿Es Petro entonces comunista? Primero, este nunca ha existido en el mundo. Decía Marx que era la etapa última del socialismo donde desaparecería el Estado y que tan alta conciencia y autorregulación tendrían los seres humanos, que un aparato de la fuerza para imponer o gobernar no sería necesario.

No es Petro socialista, tampoco comunista, solo está proponiendo lo que el mundo viene haciendo hace mucho tiempo; lo que la clase política colombiana debió realizar hace siglos, pero fue incapaz.

Imagen cortesía de CNN en Español.

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Andrés Vásquez

Soy técnico en administración de empresas y entidades financieras, estudiante de Derecho y ciencias políticas de la Universidad de Antioquia, apasionado por el tema de la política. Leer, pensar y construir opinión con criterio propio.

(Publicado en laorejaroja.com)