Por Luis Beaton

Caracas, 8 abr (PL) Venezuela en 2018 y Nicaragua en 1988 tienen similitudes que pueden ser vistas en un mismo espejo, según se desprende de un comentario que publica hoy el diario venezolano Últimas Noticias.

Suscrito por la economista y académica local Pascualina Cursio, el texto ‘Nicaragua, 1988’, describe la situación vivida por ese país con el Frente Sandinista en el poder y el asedio constante de Estados Unidos, lo que da para imaginar un paralelismo y coincidencia con lo que ocurre en Venezuela en la actualidad.

A 33 mil 547 por ciento llegó la hiperinflación en Nicaragua en 1988. Los precios comenzaron a incrementar repentinamente a partir de 1984 y en 1991, mágicamente, se detuvo el alza, inicia su análisis Cursio.

Hace más de 18 meses en Venezuela, para no retornar mucho más atrás, los precios de los productos de primera necesidad, artículos del hogar y otros se fijaban a una tasa de cambio subterránea y algunos sitúan la inflación a seis mil por ciento.

Plantea la economista venezolana que ‘eran tiempos de revolución sandinista. (Ronald) Reagan creó y financió a la Contra. A través de la CIA les dio 372,7 millones de dólares entre 1982 y 1990. El escándalo Irán-Contra en 1986 develó las prácticas del gobierno norteamericano para sembrar y financiar terrorismo, para derrocar revoluciones’.

Ahora Washington financia a los opositores venezolanos, bloquea al país, sus acceso a los mercados financieros y de préstamos, impide la compra de medicinas y alimentos, según denuncias.

En 1985, el ocupante de la Casa Blanca decretó sanciones contra el pueblo nicaragüense. Era un embargo comercial que afectó 70 por ciento de la economía. Según la CIA, para 1987, solo en exportaciones, la medida tuvo un impacto de 115 millones de dólares, señala Cursio.

También aplicó un bloqueo financiero. Impidió el financiamiento externo por parte de los organismos multilaterales. En 1982, vergonzosamente, Venezuela suspendió las entregas de petróleo a Nicaragua, en 1984 lo hizo México. Estaban presionados desde Washington. En 1985, la entonces Unión Soviética garantizó 90 por ciento del suministro, sostiene Cursio.

Después de que el imperialismo asumió la presidencia de Nicaragua en 1990, -plantea Cursio- empaquetó las agresiones. Cesó el asedio. Depuso su principal y más potente arma: el ataque al córdoba.

Mágicamente la depreciación de la moneda se detuvo. Milagrosamente, en 1991, ya no había hiperinflación, solo pobreza., subraya la académica en una clara referencia a lo que pretende alcanzar Washington y la derecha nacional en Venezuela.

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