Brasilia, 5 abr (PL) La presidenta del Supremo Tribunal Federal (STF), Carmen Lúcia, soslayó hoy la Carta Magna brasileña y determinó con su voto la posibilidad de anticipar la prisión del ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

Por seis votos a cinco, el STF negó el habeas corpus preventivo solicitado por la defensa del ex gobernante, condenado a 12 años y un mes de cárcel por el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF-4), que -contrariando la Constitución- dispuso la ejecución de la pena una vez agotados los recursos en segunda instancia.

Carmen Lúcia acompañó el voto del relator del caso, ministro Luiz Edson Fachin, quien se pronuncio contra la concesión del habeas corpus, tal y como hicieron también sus colegas Alexandre de Moraes, Luis Roberto Barroso, Luis Fux y Rosa Weber.

Esta última era considerada pieza clave en el juzgamiento de hoy, pues analistas entendían que su posición era una incógnita, por lo cual posiblemente definiría la votación.

Una vez proferido su voto, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) en el Senado Federal, Lindbergh Farias (PT-RJ), criticó la ‘increíble’ postura asumida por Weber y aseguró que ‘la presión de la Globo, que usó hasta los militares para chantajear al STF, surtió efecto’.

A favor de conceder el habeas corpus a Lula votaron, en tanto, los ministros Gilmar Mendes, Dias Toffoli, Marco Aurelio, Ricardo Lewandowski y Celso de Mello.

Al explicar su voto, Lewandowski subrayó que la prisión anticipada de un condenado contradice una de las cláusulas pétreas de la Constitución, según la cual nadie puede ser considerado culpable hasta agotarse los recursos en todas las instancias de la Justicia, y constituye sin dudas ‘un irreparable retroceso constitucional’.

El combate a la corrupción -dijo- no justifica flexibilizar esa importante garantía, pues la violación de la misma se aparta ‘de forma radical’ de lo que dispone la ley mayor de la República.

Lewandowski criticó también en duros términos el juzgamiento realizado por el TRF-4, en el cual apreció que sobraron las frases grandilocuentes, pero faltaron argumentos que justifiquen la prisión automática del ex presidente brasileño.

El decano de la Corte Suprema, Celso de Mello, advirtió por su parte que la Constitución ‘no puede someterse al imperio de las circunstancias ni a presiones externas’ y reiteró que ‘sin tránsito en juzgado, no hay culpa’.

De Mello, quien abrió su intervención deplorando las declaraciones hechas públicas la víspera por el jefe del Ejército, Eduardo Villas Boas, y la intromisión de unos Poderes en otros, manifestó que el juzgamiento del recurso presentado por la defensa de Lula no debía ‘dejarse contaminar’ para que pudiera ser justo e imparcial.

La presunción de la inocencia, enfatizó, es un principio fundamental y una notable conquista histórica.

Rechazado el habeas corpus, a la defensa del ex dignatario brasileño le queda todavía la posibilidad de entrar ante el TRF-4 con un nuevo recurso sobre los embargos de declaración, que éste ya rechazó el 26 de marzo último por unanimidad y en una sesión que duró poco más de 10 minutos.

Sin sustentación oral por parte de los abogados defensores ni de la acusación, el juzgamiento fue breve y valió apenas para ratificar la condena a 12 años y un mes de cárcel proferida allí contra el ex dignatario en enero último, y cuya ejecución podría producirse una vez agotados los requerimientos en esa instancia.

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