Washington, 15 ene (PL) Los estadounidenses efectuarán hoy actos de recordación en el día de homenaje al reverendo Martin Luther King Jr. (1929-1968), en momentos cuando se acrecientan las preocupaciones sobre el auge del racismo y la intolerancia bajo la administración de Donald Trump.

El feriado nacional, que se celebra cada tercer lunes de enero, rinde tributo a la memoria de quien se convirtió aquí en ícono del movimiento por los derechos civiles en las décadas de 1950 y 1960.

Desde 1986, el Día de Martin Luther King Jr. es festivo y se escogió por la fecha de su nacimiento, el 15 de enero de 1929, en Atlanta, Georgia.

Este año la celebración está matizada por las ofensivas y denigrantes opiniones del presidente, Donald Trump, sobre los emigrantes de naciones africanas y latinoamericanas, donde la población predominante es mestiza o negra.

A propósito, el mandatario firmó el viernes una proclama en la cual elogió la ‘valentía y sacrificio’ de King y dijo que ‘levantó la conciencia de nuestra nación’.

Él agitó los corazones de nuestra gente para reconocer la dignidad escrita en cada alma humana. Hoy celebramos al Dr. King por defender la verdad evidente que los estadounidenses apreciamos, que no importa el color de nuestra piel o el lugar de nuestro nacimiento, todos somos creados iguales por Dios.

Pero al mismo tiempo, la Casa Blanca intenta sofocar las incendiarias y mundialmente rechazadas declaraciones del magnate inmobiliario, quien el jueves cuestionó por qué Estados Unidos debía aceptar a inmigrantes de Haití, El Salvador y de varias naciones africanas, las que calificó de ‘países de mierda’.

Según expertos, el carácter exclusivista y xenófobo de no pocas declaraciones del presidente Trump, difiere diametralmente de la visión de paz, tolerancia y concordia esbozada por Luther King en su histórico discurso del 28 de agosto de 1963, conocido como Yo tengo un sueño.

Tal evento movilizó a más de 250 mil personas hacia el monumento a Lincoln, en Washington DC.

Pastor de la iglesia bautista, Luther King desarrolló una labor crucial no solo respecto a los derechos civiles, sino también como activo participante en numerosas protestas contra la Guerra de Vietnam y la pobreza en general.

Debido a su lucha para terminar con la segregación y la discriminación racial a través de medios no violentos, fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz en 1964.

Cuatro años después, el 4 de abril de 1968, fue asesinado en Memphis, cuando se preparaba para liderar una manifestación.

Recientes sondeos indican que a medio siglo de su asesinato, casi ocho de cada 10 afroamericanos consideran aún sin cumplir el sueño del que habló el activista.

Asimismo, la muerte injustificada de personas negras a manos de la policía en distintas ciudades estadounidenses concita el rechazo y genera amplias protestas en todo el país.

agp/lr