Cartagena, Colombia, 4 ene (PL) La paz en Colombia atraviesa uno de sus momentos más difíciles, afirmó hoy aquí la FARC, en reunión de análisis sobre el estado de la implementación del primer año de los Acuerdos de La Habana.

Tal declaración tuvo lugar en encuentro en esta ciudad con una delegación del gobierno encabezada por el presidente Juan Manuel Santos y al que asistieron como veedores internacionales del proceso de paz los exmandatarios José Mujica (Uruguay) y Felipe González (España).

La exguerrilla, convertida desde septiembre pasado en el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), opinó que lo pactado en la capital cubana no ha tenido un compromiso del Estado, ni de cumplimiento por el conjunto de la institucionalidad.

Argumentó que la Jurisdicción Especial para la Paz fue desfigurada en los debates del Parlamento y su texto actual no es el consensuado entre las partes.

Añadió que la Reforma Política se hundió en el convulso mar de la politiquería y que las Circunscripciones Territoriales Especiales de Paz corrieron similar suerte.

El comunicado leído por la delegación fariana en la cita de Cartagena de Indias denunció, además, que siguen en prisión más de 600 integrantes de las FARC.

Al detallar los incumplimientos de lo acordado adicionó que la Fiscalía bloqueó en el Congreso la aprobación de la ley de tratamientos penales alternativos para pequeños cultivadores, sin cuya aprobación es imposible poner en marcha los programas de sustitución de cultivos.

También expresó su descontento por la ausencia de desembolsos para impulsar proyectos productivos.

No despega la titulación de tierras y los asesinatos de excombatientes y líderes sociales no cesan, apuntó la FARC, representada en la reunión por los dirigentes Iván Márquez, Pablo Catatumbo, Jesús Santrich, Pastor Alape, Rodrigo Granda y Victoria Sandino.

Otra preocupación planteada por los exguerrilleros es el ambiente de incertidumbre legal en que se encuentran.

‘La decisión de los insurgentes de renunciar a la violencia armada para hacer actividad política pacífica en un contexto democrático, es el corazón del asunto. Ese es el trato, y está en el centro del acuerdo de paz’, recordó la declaración.

Al respecto apuntó que no cumplir con ese compromiso esencial, después de la entrega de las armas, tendría repercusiones muy graves para el proceso y no sería entendido ni aceptado por la comunidad internacional.

A juicio de la FARC ‘ha incidido como una maldición la coincidencia del cierre de las negociaciones de La Habana con el comienzo de la campaña electoral en Colombia’.

Ello, fundamentó, conllevó la depredación en el Congreso del Acuerdo de La Habana. Es la verdad pura y limpia, remarcó el nuevo partido, presidido por Rodrigo Londoño (Timochenko). Por tales incumplimientos la FARC anunció que acudirá a instancias internacionales para exigir lealtad a lo firmado, luego de haber cumplido de manera estricta con la dejación de armas.

Al dirigirse al presidente del país, la exguerrilla estimó que todavía hay tiempo para optar y ejercer potestades constitucionales extraordinarias para momentos de emergencia.

‘Aplicarlas no es abuso de poder, sino una obligación del Estado, siempre que estas vayan ajustadas al espíritu de lo pactado. Es decir, el Gobierno debe hacer respetar la obligación del Estado de cumplir con lo acordado en La Habana’, subrayó el comunicado.

En su valoración sobre la implementación de lo pactado, la FARC reconoció la preocupación de Santos por el proceso de paz, pero insistió en que debe hacer uso de sus potestades constitucionales para salvarlo.

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