Washington, 31 dic (PL) La decisión de Estados Unidos de vender armas a Ucrania es un grave error, dijo hoy aquí Stephen Cohen, profesor emérito y experto en estudios sobre Rusia de la Universidad de Nueva York.

El presidente Donald Trump, aprobó recientemente la primera venta comercial de armamentos defensivos a las autoridades de Kiev por un monto de 41,5 millones de dólares, medida que provocó el rechazo inmediato del Gobierno del presidente Vladimir Putin.

La transacción incluye el suministro a esa nación de sistemas de francotirador modelo M107A1, medios antitanque Javelin, municiones, partes y accesorios asociados que serán utilizados por las fuerzas ucranianas que se enfrentan a las tropas de las rebeldes repúblicas de Donetsk y Lugansk, en la región de Donbass, un conflicto donde han muerto más de 10 mil 300 personas desde abril de 2014.

En una entrevista en la radio con el periodista John Catsimatidis, Cohen señaló su convicción de que el presidente Donald Trump, al igual que su antecesor, Barack Obama no querían aprobar un plan para vender nuevos armamentos al Gobierno ucraniano, pero el actual jefe de la Casa Blanca decidió hacerlo para contrarrestar alegaciones sobre sus supuestos vínculos con Moscú.

Observemos de qué se acusa a Trump todos los días en los periódicos, de ser un agente del Kremlin, su sistema nervioso está colapsando debido a estas imputaciones y piensa que debe terminar con esta situación, resaltó el académico.

Cohen, quien mostró escepticismo ante las alegaciones de confabulación entre directivos de la campaña electoral de Trump y Rusia, también criticó el curso de las actuales investigaciones sobre la supuesta interferencia de la nación euroasiática en las presidenciales de noviembre de 2016.

Señaló que las imputaciones derivadas de la pesquisa del fiscal especial Robert Mueller sobre el asunto en realidad no tienen nada que ver con Moscú, se trata de un ‘Rusiagate sin Rusia’, al relacionar el tema con el escándalo Watergate que le costó el cargo al presidente Richard Nixon en 1974.

La investigación de Mueller hasta la fecha provocó la imposición de cargos de lavado dinero, evasión de impuestos y de no registrarse como agente de una potencia extranjera contra el exjefe de la campaña de Trump, Paul Manafort y uno de sus asociados.

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