Lima, 22 dic (PL) Tras frustrarse la destitución del presidente Pedro Pablo Kuczynski, en Perú se avecina hoy el indulto al exgobernante Alberto Fujimori, un ajuste de cuentas en el partido de su hija y una recomposición del gabinete ministerial.

Esas y otras secuelas perfilan además un desarrollo difícil de prever o controlar, como saldo de la derrota del partido fujimorista Fuerza Popular (FP) en su empeño de defenestrar al mandatario de 79 años y del precario y desgastante logro de este, de salvar la cabeza.

El logro de Kuczynski no solo es precario porque únicamente su pequeña bancada lo cree inocente de las denuncias sobre los servicios financieros cobrados por su compañía, Westfield, hace más de una década, a la brasileña Odebrecht, y lo negó al Parlamento, por lo que pidió disculpas en su alegato de defensa.

Si se salvó de la destitución fue por la abstención de 31 de los legisladores, motivados por consideraciones políticas, principalmente la percepción de que la medida formaba parte de una especie de golpe antidemocrático de FP.

El mandatario seguirá sin mayoría en el Congreso de la República, donde continuará enfrentando la hostilidad política de FP, fuerza mayoritaria, por lo que maneja las investigaciones al mandatario, que deben proseguir, según consenso general.

El fracaso de FP se agrava debido a que fue la ruptura de la hasta ahora compacta bancada mayoritaria, la que impidió la vacancia presidencial, pues la abstención de diez congresistas de FP decidió la votación de anoche.

Uno de ellos, Clayton Galván, reconoció hoy que no votaron por la vacancia de Kuczynski ‘por la salud de la democracia’ pero también para apoyar las negociaciones por el indulto a Fujimori padre, que mantenía otro de sus hijos, Kenji.

El menor de los Fujimori, también legislador discrepante y hasta anoche solitario, mantiene una línea contraria a la hostilidad de FP hacia el gobierno y cuando sus compañeros de bancada lo han criticado, su respuesta ha sido que su prioridad es la libertad de su padre, quien cumple una condena de 25 años de cárcel.

Ayer, en pleno debate, se filtró a la prensa el pedido de Fujimori a la Comisión de Gracias Presidenciales, de reducción de su condena por crímenes de lesa humanidad y corrupción, a 12 años ya cumplidos pues, si bien fue sentenciado en 2009, la pena corre desde su captura en Chile, con fines de extradición, en 2005.

También se ha confirmado que una junta médica recientemente designada por el Ministerio de Salud dictaminó que la situación de salud del ex gobernante (1990-2000) de 79 años es precaria por padecer de diversos males y el encierro puede agravarla, lo que daría pie a un indulto.

Organizaciones de derechos humanos, colectivos ciudadanos y partidos progresistas han adelantado que, de ser liberado Fujimori, protestarán en las calles, en las que esta semana demostraron su fuerza con manifestaciones contra lo que consideran era un golpe fujimorista en marcha para someter al Estado, conjura de la que formaba parte el cese de Kuczynski.

Otra secuela del desenlace de anoche es la ruptura de la bancada fujimorista, cuyo vocero, Héctor Becerril, acusó hoy de traición a Kenji Fujimori y los nueve legisladores que lo secundaron, y dijo que deberían renunciar sin esperar el resultado.

De quedar fuera los diez disidentes, la bancada perderá la mayoría absoluta que tiene hasta ahora, de 71 legisladores, sobre un total de 130.

Por otra parte, diversas fuentes no oficiales anuncian que, tras las fiestas de fin de año, el presidente Kuczynski recompondrá el gabinete ministerial y, por lo pronto, hoy mismo, aceptó la renuncia del titular del Interior, Carlos Basombrío, quien la había presentado al estallar la crisis.

En el lado izquierdo del espectro político, resaltaron las coincidencias entre las bancadas parlamentarias del Movimiento Nuevo Perú (MNP) y el Frente Amplio (FA), en condenar tanto el llamado golpe fujimorista, como el uso del poder político para negocios, imputado a Fujimori.

También coincidieron en denunciar al modelo neoliberal como generador de corrupción y plantear por tanto la necesidad de una nueva constitución que deje atrás a esa política, aunque el MNP se negó a apoyar la destitución de Kuczynski y el FA votó a favor de la misma.

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