Madrid, 20 dic (PL) Los catalanes aprovechan hoy la jornada de reflexión para meditar su voto en las elecciones regionales de mañana, convocadas por el gobierno de Mariano Rajoy para frenar las apetencias separatistas en esa autonomía del noreste de España.

Después de 15 días recorriendo la geografía de la rica región para movilizar el voto, los candidatos cerraron la pasada medianoche sus respectivas campañas, centrados en los futuros pactos postelectorales ante la certidumbre de que será imposible gobernar en solitario.

Más de 5,5 millones de electores están llamados a votar este jueves en unos comicios de carácter excepcional, impuestos por la administración central al amparo del artículo 155 de la Constitución, nunca antes utilizado en casi cuatro décadas de democracia española.

Bajo el paraguas de ese precepto constitucional, Rajoy cesó al presidente de la Generalitat (autogobierno catalán), Carles Puigdemont, y a todo su gabinete, y disolvió el parlamento, que el pasado 27 de octubre proclamó la creación de una república soberana.

La cita con las urnas pondrá a prueba los verdaderos anhelos secesionistas de sus antiguas autoridades, defenestradas precisamente tras consumar esa declaración unilateral de independencia pese a su prohibición por la justicia del país europeo.

Estos comicios son vistos como una suerte de plebiscito entre quienes favorecen la escisión del próspero territorio mediterráneo y los ciudadanos que apuestan por su permanencia en España, opciones para las que los sondeos no ofrecen mayorías claras.

Las de mañana se presentan como unas elecciones atípicas, con cuatro dirigentes secesionistas encarcelados, entre ellos el exvicepresidente Oriol Junqueras, y el otrora mandatario catalán en Bélgica, hacia donde se desplazó tras su destitución por Rajoy.

Junqueras encabeza la lista de Esquerra Republicana de Cataluña (izquierda) y Puigdemont la del Partido Demócrata Europeo Catalán (conservador), que concurre con la marca Juntos por Cataluña.

Todos los exconsejeros (ministros regionales) del depuesto ejecutivo de Puigdemont son investigados por rebelión, sedición y malversación en relación con el proceso que culminó con la proclamación de la República catalana.

La persecución judicial a los políticos destituidos, sobre todo contra dos de los postulantes más importantes (Junqueras y Puigdemont) convirtió la justa en unas de las más anómalas de la historia de España.

Los partidos separatistas intentarán revalidar la hegemonía que consiguieron en la cámara autonómica tras las elecciones de septiembre de 2015.

El bloque favorable a la unidad de España, integrado por los socialistas, los liberales de Ciudadanos y el derechista Partido Popular de Rajoy, espera aprovechar la coyuntura para recuperar el gobierno controlado desde 2010 por el independentismo.

Las encuestas indican que ni partidarios ni detractores de la secesión lograrán mayoría absoluta, lo que exigiría pactos transversales hasta ahora improbables o una repetición de los comicios autonómicos en junio de 2018.

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