Por Fausto Triana

Santiago de Chile, 11 sep (PL) Una gélida mañana ausente de sol acompañó hoy en Chile la ceremonia solemne en el Palacio de La Moneda, donde se rindió homenaje a Salvador Allende y sus 38 compañeros víctimas del golpe de estado de 1973.

Fue el cuarto y último acto durante el mandato de la presidenta de la República, Michelle Bachelet, quien entregará el poder en marzo de 2018. Tal vez el más emotivo, sentido tributo y con notas marcadas de tristeza.

La dignataria sufrió en carne propia los desmanes de la dictadura de Augusto Pinochet. Estuvo presa junto a su madre, Angela Jeria, y su padre, el general Alberto Bachelet, quien se opuso a la asonada golpista, murió como consecuencia de las torturas.

Algunos signos de los tiempos matizaron la cita. La inusual presencia del prestigioso cineasta italiano Nanni Moretti, quien confesó a Prensa Latina que rueda un documental, combinado con una serie de actividades en Chile.

Moretti y su equipo filmaron hoy el acto que recuerda también a los tres mil 200 chilenos asesinados por las huestes de Pinochet, los mil 300 detenidos desaparecidos y alrededor de 33 mil torturados durante el régimen dictatorial (1973-1990).

Antes, Bachelet, rindió hoy al excanciller Orlando Letelier, asesinado por agentes de Pinochet en 1976 en Washington, con la inauguración de un salón con su nombre en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

‘La lucha de mujeres y hombres notables como Orlando Letelier y muchos otros humildes y anónimos, permitió que recuperáramos nuestra democracia, nuestra convivencia pacífica y, sobre todo, nuestra dignidad’, sentenció la gobernante.

Ya en La Moneda, recibió Bachelet recibió una disculpa pública del capellán Eduardo Cid, tras ser víctima ayer de duras criticas en el Te Deum evangélico, un hecho tácitamente aplaudida por el ex mandatario Sebastián Piñera.

Piñera, una vez más aspirante presidencial de derecha, estuvo ausente de la ceremonia de este lunes, no así los senadores Carolina Goic (Democracia Cristiana) y Alejandro Guillier (independiente y por el bloque Nueva Mayoría).

También Marco Enriquez-Ominami, del Partido Progresista, hijo de Miguel Enríquez, el asesinado líder del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) a manos de la junta militar pinochetista, y Beatriz Sánchez, por el Frente Amplio.

En el habitual trayecto íntimo por salones de La Moneda, la gobernante volvió a acompañarse de la hijas, nietas y familiares cercanos de Salvador Allende, a 44 años de su muerte el 11 de septiembre de 1973.

Bachelet enfatizó en sus palabras centrales la develación minutos antes de una placa del que será el Salón de la Democracia y la Memoria en la sede presidencial, ‘porque Chile es un país con deudas de verdad y justicia, y de no olvidar’.

Destacó su determinación de impulsar la apertura de los expedientes secretos y fustigó los pactos de silencio de los militares, con el objetivo supremo de conocer detalles de los sangrientos capítulos de la dictadura.

Además de rememorar la figura de Allende, la jefa de Estado hizo un saludo especial a Carmen Frei, ex senadora e hija de Eduardo Frei Montalva, asesinado por agentes de Pinochet, según confirmó hace poco la justicia tras un largo proceso.

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