La ex Presidenta y candidata a senadora reclamó al Gobierno que “Santiago Maldonado aparezca con vida y que libere a Milagro Sala”. Señaló que “dos de cada tres argentinos votaron contra el ajuste” y le reclamó a Cambiemos que “cambie el rumbo económico”. Advirtió que “no vamos a permitir ni tolerar que también nos quieran quitar la libertad”.

“Tenía pensado hablar a las diez, once de la noche como pasaba normalmente en las elecciones y agradecerles a todos los que fueron a votar, a los cientos y miles y miles hombres y mujeres que como autoridades de mesa o como fiscales estuvieron custodiado el acto electoral, también a los trabajadores de prensa. Pero nunca, se los juro de corazón, que iba a tenerle que pedirle perdón a todos los argentinos y argentinas por este bochorno que hemos vivido aquí en este país”, advirtió Cristina Fernández de Kirchner.

“Desde el advenimiento de la democracia la primera tarea que me tocó fue ser fiscal general en un colegio. Y después seguí participando cuando me ganaron ustedes Leopoldo. Al mejor presidente que perdió las elecciones aquí en Buenos Aiores por 2 puntos y que como todo hombre de la democracia reconoció su derrota. Este montar un show para que salga en prime time de la televisión. Como si se tratara de un timbreo o de subirse a un colectivo a sumar algo. Lo que hicieron es una ofensa a los ciudadanos que se merecían conocer el resultado en la provincia de Buenos Aires”, dijo la expresidenta interrumpida por el aplauso de los militantes que esperaban la siguiente frase:

“El resultado es que hemos ganado las elecciones en la Provincia de Buenos Aires. La ganó Moni, filatera hoy sin trabajo, Camila, presidenta del centro de estudiantes de una escuela tradicional de Quilmes. La ganó María del centro de jubilados de Lomas de Zamora”, enumeró la ex presidenta.

“De cada tres, dos le dijeron no al ajuste. Ese ajuste ue quieren disfrazar con la palabra cambio o reforma. Vamos a pedirle al gobierno que escuche, que cambie el rumbo económico”, destacó.

Cambiemos decidió manipular la carga de los datos oficiales a la medida de sus deseos. Mauricio Macri y su troupe festejaron sin cifras como si hubieran arrasado en la Provincia de Buenos Aires. Se garantizaron los títulos de los medios dominantes, desarmaron el bunker y se fueron a dormir. Adrián Pérez, responsable del escrutinio en el Ministerio del Interior dijo que la suma de votos se detendría en el 95 por ciento y el resto lo definiría la Justicia,

El escrutinio se aletargó al mismo tiempo que Unidad Ciudadana empezaba a restar la diferencia frente a Esteban Bullrich. El manejo discrecional de la carga de datos generó el repudio en las redes sociales. La misma actitud se repitió en Santa Fe: a medida que subían los votos de Agustín Rossi el escrutinio oficial pareció marchar hacia atrás. A las 3:30 de la madrugada el candidato kirchnerista se colocaba a 8 décimas de Cambiemos