Escribo esta nota para iniciar nuestra conversación formal sobre el tema político. Yo lo denomino “Nuevo Proyecto Político” y ahora le contaré lo que hemos avanzado en ese terreno. Digo ahora porque antes quiero comentarle quien soy, no quiero generar expectativas falsas y me gusta la sinceridad total.

Soy un activista social desde casi niño. De origen totalmente proletario. Nací en Bogotá y tuve una influencia cercana pero indirecta de Camilo Torres Restrepo, antes de meterse al ELN y de que lo mataran. Mi abuela materna fue sirviente en la casa de él y mi madre, se crio al lado de él y eso influyó totalmente en mi vida y la de mi familia.

Cursé casi 4 semestres de derecho en la U del Cauca pero me retiré para dedicarme a la lucha revolucionaria pero nunca me vinculé a la guerrilla. La muerte del cura Camilo me marcó y de alguna manera supe desde muy joven que esa no era la vía para cambiar este país. Después de retirarme de la universidad he hecho de todo para sobrevivir, desde obrero hasta maestro de escuela, empleado bancario, promotor de saneamiento ambiental y muchas cosas más.

En medio de eso me convertí en un “activista social”, fui dirigente sindical en El Cerrejón, Bogotá, Cauca y muchas partes. Desde 1985 me regresé para el Cauca y combiné mis luchas sociales con campesinos, indígenas y negros con la investigación histórica autodidacta, y me fui formando con mayor sistematicidad. Además, entre 1995-1997 fui diputado del Cauca y presidente de esa corporación en representación de un movimiento campesino avalado por un partido de izquierda.

En esa época encabecé muchas movilizaciones y luchas pero me resistía a hacer parte de los numerosos grupos y partidos de izquierda por cuanto he sido muy crítico de muchos de sus comportamientos, entre ellos el principal, su dogmatismo, falta de estudio teórico y de conocimiento de nuestra realidad, lo cual ha llevado a sus enormes fracasos. Participé muy de pasada en la conformación del Polo pero me retiré al ver su falta de estrategia y de táctica. En 2010 apoyé públicamente a Mockus, no porque creyera en él pero si pensaba que en ese momento –como ahora– una de las tareas prioritarias es luchar contra la corrupción.

Antes de avanzar más, le cuento que siendo muy joven, en 1987 sufrí un accidente en motocicleta y perdí el movimiento y la sensibilidad total del brazo derecho. No obstante, seguí en mis luchas pero me quedó un dolor “causálgico” o “neurítico” crónico tan fuerte y agudo que en el año 2000 me inhabilitó casi totalmente para la vida pública. Me encerré en casa y a partir de allí, para financiarme una droga importada de EE.UU. que más o menos me calmaba el dolor, me dediqué a hacer ensayos y después tesis, de muchos temas, universidades y niveles profesionales (pregrado, maestrías, doctorados, etc.).

El problema más grave fue que para quitarme ese dolor me tuve que hacer operar en 2006 y quedé paralizado de las piernas, debido a que tuvieron que intervenirme la médula espinal. Sin embargo, con la ayuda y orientación de un Monje Shao Lin, pude caminar para sorpresa de mis médicos y de mí mismo. A partir de allí vengo en un proceso de recuperación, empecé a escribir cosas mías y he avanzado mucho más en la formación política.

Desde 2008 me volví a vincular a las luchas sociales y al activismo político, sobre todo a partir de 2011, pero sin involucrarme directamente con ningún partido ya que poco a poco fui concibiendo, a partir del análisis de lo que sucedió en Túnez y Egipto, y más adelante en España, que era necesario pensar en construir un Nuevo Proyecto Político, sin renunciar a nuestro pasado pero rompiendo con sus tremendas falencias y taras. Especialmente, haciendo un deslinde total con la insurgencia armada. Sobre eso he escrito bastante, conozco mucho lo que ha sido la guerrilla en Colombia y por eso soy tan crítico. Este artículo reciente trata sobre eso: http://bit.ly/1WAZKoL.

Mi tesis para construir ese Nuevo Proyecto Político es que debe apoyarse en lo que llamo “profesionales precariados”, que son los Nuevos Trabajadores o “proletarios con título” y/o “proletarios con emprendimiento”, porque tienen la necesidad, la formación y la capacidad para luchar por cambiar no sólo éste país sino el mundo. Ahora último hablo que más que cambiar el sistema hay que pensar en un “gran salto de tipo civilizatorio”. En ello coincidimos con intelectuales como William Ospina, con quien tengo una relación cercana y ya está ayudando –desde su campo intelectual-literario–, con este proyecto.

El año pasado estuve todo el año en Bogotá explorando el terreno, conocí muchos jóvenes de diversas tendencias, me abrí algunos espacios con profesores universitarios, pero no quise impulsar la tarea hasta no tener la suficiente claridad. Además, estaba esperando una coyuntura que no dependiera de mis solitarios esfuerzos sino de la generación de un movimiento real, protagonizado y dirigido por jóvenes de carne y hueso, libres de tantas herencias negativas de la vieja y tradicional izquierda.

Este año un grupo de jóvenes lanzaron la iniciativa de convocar una protesta el 24 de enero alrededor de puntos concretos de lucha que en ese momento (y hoy todavía) son motivo de protesta social: 1. Aumento de salario mínimo; 2. No más impuestos para los trabajadores y clases medias; 3. No a la venta de Isagen; 4. Reducción del precio de la gasolina; 5. No más corrupción; 6. Defensa de la naturaleza y el agua.

Eso me gustó, escribí sobre el tema, estaba esperando que eso ocurriera y poco a poco me he ido vinculando con algunos y algunas jóvenes que encabezan ese movimiento. Sin embargo, creo que ellos no se dieron cuenta de la importancia y la trascendencia de lo que hicieron el 24 de enero y después de eso, en vez de dedicarse a consolidar las ideas y a juntar personas que ayudaran en esa tarea, siguieron en un activismo muy fuerte alrededor de hacer un “paro nacional” (que hay que hacerlo pero eso no depende de un grupo de personas sino del estado de ánimo y conciencia de la gente), y observo con preocupación que se han desgastado bastante.

Yo les propongo otra tarea paralela a lo del activismo social. Valoro mucho sus esfuerzos por llegarle a la sociedad en general y sobre todo a los trabajadores no organizados, pero para hacerlo bien hay que construir una organización y no sólo para protestar sino para transformar el mismo sentido de la protesta, impulsar un Nuevo Proyecto Político pero muy diferente a lo que existe, pensando en grande, en los problemas globales que vive la humanidad, estudiando a fondo la situación, y elaborando propuestas serias para avanzar. Ese es un error de esa izquierda, sólo protesta y oposición, sin propuestas serias.

Creo que hay condiciones para construir ese Nuevo Proyecto Político pero para no repetir errores pasados hay que ir despacio, no meterse en lo electoral sin haber revisado todos los peligros que tiene esa forma de lucha, que es válida porque hay que pensar en ser Gobierno, pero sabiendo a qué se va a esas instancias, sin hacerse ilusiones en lo que llamo el “Estado heredado”, que es en últimas lo que está llevando al fracaso a los procesos políticos de Venezuela, Brasil, Argentina, etc.

Mi propuesta es que en medio de las luchas que se impulsen, se vaya juntando un grupo de personas que trabajen –con seriedad y sin afanes–, un verdadero ideario transformador, una filosofía política de nuevo tipo, unos principios éticos, unas ideas sobre nuevas formas de organización democrática y participativa, y los elementos centrales de un programa estratégico (o sea, unas metas a largo plazo) y un programa para el momento actual en Colombia.

La idea es priorizar calidad ante la cantidad. Ir paso a paso. Ir juntando gente formada o que quiera formarse y que esté de acuerdo con esa visión y tarea propuesta. Hay muchos y muchas jóvenes que están esperando una propuesta así, y la tarea, es en medio de todo lo que hagamos, ir ubicándolos, atrayéndolos y comprometiéndolos conscientemente en ese proceso. La crisis que están viviendo todos los partidos políticos, todos, y la misma “actividad política”, nos ayuda.

Disculpe que me alargué un poco, pero de esa manera avanzamos mucho en el diálogo. Comparto esta carta con Iliana Bermúdez (Cali) y Rosvan Vargas (Medellín), que son los jóvenes que iniciaron el Movimiento Social E-24.

Saludos fraternos,
Fernando Dorado
ferdorado@gmail.com