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Por Miguel Fernández Martínez

Caracas, 27 may (PL) El enfrentamiento a la violencia, las persistentes campañas mediáticas lideradas por la ultraderecha opositora y la repulsa a las posiciones antigubernamentales de la Fiscalía General matizaron la semana en Venezuela, que concluye hoy.

Como parte de los planes antiterroristas aplicados por los cuerpos de seguridad, el pasado lunes fueron capturadas 16 personas que integraban células violentas, financiadas por algunos sectores de la ultraderecha, para generar actos violentos en varios territorios de esta nación sudamericana.

Durante el operativo, fueron incautados tres camiones cargados con bombas caseras -conocidas como coctel molotov-, destinadas a grupos violentos que operan en la zona de los Altos Mirandinos.

Las fuerzas de seguridad allanaron una fábrica artesanal para elaborar escudos utilizando barriles metálicos, que se emplean para confrontar a las fuerzas de seguridad. Durante esta acción policial, se ocupó un revólver que será sometido a las investigaciones de rigor.

Por su parte, los focos de violencia se mantienen en algunas zonas del país, después de más de 50 días de manifestaciones organizadas por sectores reaccionarios de la oposición.

El martes último elementos radicales destruyeron la sede del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en Barinas, además de generar incendios y destrucción en otras instituciones públicas.

Además, grupos de choque financiados por sectores opositores atacaron la sede municipal del Consejo Nacional Electoral (CNE), unidades de transporte y comercios privados ubicados en la parroquia Alto Barinas.

Durante la jornada violenta del lunes último, también fueron incendiadas seis estaciones policiales e hirieron a siete funcionarios en el sector Primero de Diciembre, informaron voceros de la policía a través de su cuenta en la red social de Twitter.

Ese mismo día, el viceministro del Sistema Integrado de Policía del Ministerio para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela, Edylberto Molina, anunció la decisión del gobierno bolivariano de intervenir la policía del estado Lara, por existir suficientes elementos negativos ‘en cuanto a la actuación de ese cuerpo en materia de restablecimiento del orden público’.

Otro de los acontecimientos que sacudieron a Venezuela esta semana fueron las acusaciones emitidas por la fiscal general, Luisa Ortega, contra la Guardia Nacional Bolivariana, calificadas como ‘fuera de lugar’, por varias personalidades de la vida política y social.

Tales pronunciamientos, en opinión del ex procurador general Isaías Rodríguez, ‘generan divisiones internas en el país’.

Rodríguez llamó a Ortega a mantener ‘una actuación enfocada en la preservación de la institucionalidad en la nación, sin incurrir en la diatriba política, para contribuir con la solución de la actual coyuntura política y social en garantía de la paz nacional’.

Por su parte, la canciller Delcy Rodríguez insistió en denunciar que ‘los hechos de violencia y las expresiones fascistas que ahora sacuden a Venezuela, tienen la etiqueta de Estados Unidos’.

‘Sabemos que los procesos violentos como los que hoy está viviendo Venezuela se dieron en otros países, precediendo intervenciones imperiales como en el caso de Siria’, explicó la ministra de Relaciones Exteriores en una reciente rueda de prensa.

Agregó que esas mismas expresiones fascistas ocurrieron en Ucrania, y resaltó que ‘son procesos que evidencian la etiqueta de la intervención imperial y por eso Venezuela lo ha denunciado en todas las instancias internacionales’.

oda/mfm