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Por Miguel Fernández Martínez

Caracas, 8 mar (PL) ”Fuiste todo eso, enfundada en tu uniforme de charreteras doradas, el mismo con el que agredes la torpeza de quienes desconocen cómo se construye la vida”, así reconocía el Libertador, Simón Bolívar, a Manuela Sáenz, una de las más insignes mujeres latinoamericanas.

Venezuela está de fiesta este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, donde el espíritu de cientos de guerreras se levanta hoy en medio de estos tiempos aciagos, apuntando desde el Cielo con sus sables guerreros para defender el porvenir de su gente.

Larga es la lista de patriotas venezolanas que no dudaron en darlo todo a favor de su terruño querido. Desde los tiempos en que la indígena Apacuana se puso al frente de su tribu para enfrentar a los colonizadores españoles, y que murió ahorcada después de recibir brutales azotes, por encabezar una rebelión.

Venezuela tuvo el honor de contar con dos mujeres ilustres que amantaron a Bolívar, una de ellas la cubana Inés Mancebo de Miyares, natural de Santiago de Cuba; y la otra, la negra esclava Hipólita, quien también nutrió con su leche al Libertador en sus primeros años de vida.

Los venezolanos viven orgullosos de la negra Matea, otra esclava que fue devota en el cuidado de Bolívar y a quien todos veneran en estas tierras por cuidar con esmero del emancipador de América.

Venezuela tiene, además, a Josefa Joaquina Sánchez (1765-1813), una mujer  extraordinaria, esposa del prócer José María España, conocida como ‘La bordadora de la primera bandera de Venezuela’; y también a Consuelo Fernández (1797-1814), la jovencita de 17 años que fue fusilada por negarse a delatar a su hermano y rechazar los cortejos de un coronel español.

Todavía resopla en el oriente del país el espíritu de Juana Ramírez, ‘La Avanzadora’ (1790-1856), una heroína que se ganó el sobrenombre al empuñar el sable de un oficial español muerto en combate, y avanzar, bajo una lluvia de balas, al frente de la tropa.

O el de Leonor Guerra, la joven que en 1816, en un acto de rebeldía ante las fuerzas colonialistas, decidió colocarse una cinta azul en el cabello, símbolo utilizado por las fuerzas independentistas y dejándose ver a la luz pública, lo cual le costó la vida después de recibir 200 latigazos, sentada semidesnuda, sobre un burro.

Desde algún lugar del firmamento seguirá inspirando Cecilia Mujica, conocida como ‘La Mártir de la Libertad’, una joven que en 1813 fue fusilada por el ejército español con apenas 23 años de edad.

De estas y otras muchas mujeres heroicas está llena la historia de Venezuela, de las que hoy defienden con garras las conquistas sociales de su Revolución bolivariana, las que se entregan al trabajo cotidiano con la esperanza de un mejor mañana, y con la convicción de seguir el ejemplo de sus grandes heroínas si fuera necesario retornar al campo de batalla.

mgt/mfm