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ALONSO OJEDA AWAD

Lo que hace muy poco tiempo parecía imposible, comenzó a tornarse en una realidad palpable y objetiva. Los grandes destacamento militares de las FARC-EP, agrupados en frentes guerrilleros, dan cumplimiento  a lo pactado en los Acuerdos de Paz de La Habana e iniciaron su desplazamiento desde las profundidades de la selva, que los había acogido por más de 50 años, hacia las llamada zonas veredales de normalización y transición (ZVNT), muy cerca de los poblados campesinos, donde deberá iniciarse, en poco tiempo, la dejación de las armas en manos de la ONU y la constitución del nuevo y esperanzador Partido político con el cual continuaran luchando para lograr una  sociedad más justa, incluyente y solidaria.

De esta manera las FARC, han dado una demostración contundente y definitiva al país y al mundo, al cumplir los compromisos  pactados en los Acuerdos, con una disciplina impecable, con su habitual línea de mando demostrada durante todo el proceso y  ratificada en estos hechos de actualidad,  han conducido  a más 6.000 guerrilleros, hasta  los 26 sitios acordados,  donde tendrá lugar el desarme de la guerrilla.

Esta es una de las mejores noticias que haya recibido la nación en toda su larga existencia. Quizás recuerdo las pocas fotografías que se tomaron y se publicaron cuando el gobierno de Rojas Pinilla logró llegar a  acuerdos con las famosas guerrillas liberales de los Llanos Orientales. Todavía visualizo al emblemático jefe guerrillero liberal Guadalupe Salcedo Unda, marchando al frente  de sus hombres en una larga fila que se prolongaba en el llano, y parecía   cubrir la inmensidad de la  llanura. El gobierno de Rojas Pinilla incumplió los Acuerdos firmados y muy pronto, al final de su gobierno, Guadalupe Salcedo fue asesinado en una confusa discusión que se desató con un teniente de la policía nacional al sur de Bogotá. Todo quedo allí, reducido a la nada. Los campesinos de los llanos siguieron esperando por años el cumplimiento de los puntos del Acuerdo, pero nada en concreto se logró.

Por esta razón,  la sociedad colombiana y la opinión internacional están muy pendiente de los nuevos acontecimientos, prestos a apoyar al gobierno del Presidente Santos en el cumplimiento de lo firmado en La Habana. De todas formas, hay que impedir que el Centro Democrático del senador Uribe Vélez, junto a exponentes de una posición retrograda y latifundista logren impedir desde el Congreso de la Republica, el cumplimiento de los hieráticos acuerdos firmados con las Farc.,  donde el tema agrario es parte fundamental para superar el atraso que tenemos en el campo colombiano, motivo de lucha y  protesta armada  desde hace muchos años.

Los retos  que vienen son realmente muy grandes. Uno de los más importantes  tiene que ver con la reincorporación de los guerrilleros a la vida civil.  Son hombres y mujeres que han decidido abandonar la lucha  armada,  cesar el enfrentamiento a muerte con los organismos de seguridad  del Estado a cambio de tener una vida digna, donde sus aspiraciones políticas esperan sean respetadas y tenidas en cuenta. El Estado y la comunidad Internacional no les pueden fallar,  ya se aprobó el Estatuto de la oposición que debe proteger y garantizar  el surgimiento del Partido Político que nace al dejar las armas los combatientes de las FARC-EP. En el firmamento político colombiano aparece un nuevo movimiento que aspira, con las herramientas que le brinda la Constitución política y la democracia, a ser alternativa real de poder y materializar este compromiso con verdaderas reformas sociales, políticas y económicas que permitan superar  los rezagos feudales que todavía arrastramos, y ser capaces de construir una nueva sociedad en Paz, convivencia, equidad,  inclusión, respeto y solidaridad.

La entrañable fotografía que dio la vuelta al mundo: una guerrillera portando en su hombro un  fusil y en sus brazos un niño recién nacido, es quizás lo más conmovedor de la situación que vivimos. Si  se cumplen los acuerdos, este niño simbolizará el nacimiento de una nueva sociedad, donde se garantizará trabajo, educación y oportunidades para todos los colombianos. La madre guerrillera habrá enterrado el fusil para  siempre y esas dos manos podrán con tranquilidad  acariciar el frágil cuerpecito del hijo  e incorporarse  a la producción nacional que garantice que nunca más  falte la comida y el estudio para nuestros niños.

Iván Márquez, el lúcido y emblemático dirigente  guerrillero que supo conducir junto a Humberto de la Calle, delegado del Presidente Santos,  los diálogos de Paz en La  Habana, a puerto seguro,  dijo: “Esta no es la última marcha de una guerrilla, es la primera de un grupo de hombres y mujeres que ingresaran a la política para buscar un mejor país”. Queremos decirles a los dos dirigentes que todos los hombres y mujeres colombianas de buena voluntad los acompañamos en esta honrosa y  gratificante tarea de construir un nuevo proyecto de nación basado en la convivencia y en la justicia social para todos.

Ex. Embajador de Colombia en Europa.

Vice. Presidente del Comité Permanente de Defensa de los DD.HH. (CPDH).

Febrero 6 de 2017