El alcalde, Jaime Pacheco, la comunidad de Uribe, los movimientos sociales y las FARC-EP tomaron la iniciativa para realizar este pacto que, desde luego, pasa a ser parte de la historia de esta municipalidad que otras veces solo conoció el lenguaje de la guerra.

Esthefanny Yagué Páez
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El municipio de Uribe (Meta) tiene una historia importante por su lucha social; comienza en la década del 70 con el desarrollo de las FARC como organización guerrillera, territorialmente este municipio es estratégico por el despliegue a Cundinamarca, los Llanos Orientales, el sur del país y la facilidad de movilidad por la Cordillera Oriental y los departamentos de Huila y Tolima. Esta zona marginada por el Estado se convirtió en un centro de crecimiento y despliegue guerrillero, según lo cuenta Rubén Zamora.

En la década del 70 se realizan las primeras acciones ofensivas de las FARC como la operación Cisne 3, una operación de asalto y copamiento (cerrar y tomar por asalto a la unidad militar del ejército oficial); se realizó la Séptima Conferencia Guerrillera y los diálogos de paz con el Gobierno de Betancur en 1984; y en esta zona surge la Unión Patriótica propuesta por FARC.

En La Uribe se encuentran los restos del histórico comandante guerrillero Jacobo Arenas, y ese municipio es blanco del ataque contra Casa Verde, donde se encontraba la comandancia guerrillera, el 9 de diciembre de 1990. La Uribe fue uno de los cinco municipios despejados para el tercer intento de diálogos de paz cuando se dio el proceso del Caguán, y por lo mismo también fue el corazón del Plan Patriota desde el 2002.

La comunidad de La Uribe y algunas organizaciones sociales reconocieron este 28 y 29 de enero del 2017 que las FARC en esta zona ejerció controles ambientales, construyó carreteras como lo fue el sendero ecológico que comunica a La Uribe con San Juan de Lozada (Caquetá), estimuló la producción alimentaria, facilitó servicios de atención médica y protegió a la comunidad de eventuales acciones del paramilitarismo y la delincuencia.

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A través de la danza folclórica, los ex combatientes mostraron otra cara a la comunidad.

Nunca en la historia del conflicto colombiano se había presentado un encuentro político y de reconciliación de las FARC con las autoridades, gobiernos municipales, gremios y movimientos sociales, donde se reunieran para hacer impacto político y social en apoyo a la implementación del proceso de paz.

El alcalde, Jaime Pacheco, la comunidad de Uribe, los movimientos sociales y las FARC-EP tomaron la iniciativa para realizar este pacto que, desde luego, pasa a ser parte de la historia de esta municipalidad que otras veces solo conoció el lenguaje de la guerra. Destacada participación realizaron las FARC-EP, con la presencia del comandante Rubén Zamora, quien fuera integrante de la Delegación de Paz en La Habana, Cuba.

En este encuentro se crearon comisiones para la implementación de los acuerdos, compromisos de fortalecimiento de la democracia local, impulso al acuerdo sobre sustitución de cultivos de uso ilícito, contribución al proceso de reintegración socioeconómica de los combatientes de las FARC-EP, formalización de redes humanitarias para la protección de las comunidades coordinadas con autoridades locales, fortalecimiento de organizaciones sociales, así como un punto muy importante: la protección y defensa del patrimonio ambiental del territorio y de todos los bienes comunes de la Naturaleza.

Las autoridades garantizaron un ambiente de fraternidad y confianza entre la delegación guerrillera y las autoridades locales con la comunidad en general. Esto permitió que el evento culminara con un acto cultural en que participó una delegación guerrillera con danzas, cumbia, salsa y la casa cultural con danza llanera. El cierre cultural se dio con la agrupación musical Rebeldía Oriental.

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El acto cultural se preparó días antes en el campamento guerrillero.