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Por: ALONSO OJEDA AWAD

Si hay una nación hermana a la que los colombianos queremos con verdadero sentimiento de patria es a Méjico. Desde muy pequeños, la hemos aprendido a conocer y a querer como se quiere a un hermano. Su folclor anidó desde muy temprano en nuestros corazones y su idiosincrasia es idéntica a la nuestra. Somos tan cercanos con los mejicanos que en Europa es demasiado frecuente que nos confundan y nos llamen mejicanos y claro que nos sentimos orgullosos  cuando así nos designan porque recordamos su música que también es nuestra y es parte de ese sentimiento tan grande que llevamos dentro,  que nos hace sentirnos pletóricos de dicha y alegría cuando concluimos diciendo, es que somos, un solo pueblo y una  sola nación: Latinoamérica.

Por esta razón se nos endureció la sangre cuando nos enteramos que el presidente de los EE.UU. Donald Trump había ordenado la construcción del muro en la frontera con Méjico y con su arrogancia habitual sostuvo ante los medios de comunicación,  que este  debía ser pagado por los mismos  mejicanos,  agravando con este gesto inamistoso las ya maltrechas relaciones diplomáticas entre los dos países.  Pero allí no paro la ofensa de  Trump, cuando a reglón seguido  planteo el desmantelamiento de todas las ciudades santuarios dejando claro que va a expulsar a más de 11 millones de indocumentados, siendo la mayoría de estos de origen mejicano.

Nos da la sensación que el atrevido magnate se está equivocando con Méjico al tratarlo en la  forma  descortés y ruin que lo viene haciendo y de pronto, le va a salir el tiro por la  culata. De arrancada ha logrado unir no solo a Méjico, sino a todos los latinoamericanos que sin ningún temor  a sus fierezas han  manifestado total rechazo a su gobierno dictatorial y llaman a cerrar filas en defensa del glorioso y valeroso pueblo  Mejicano.  Su Presidente Peña Nieto tiene todo a su favor para que haya un apoyo de todos los mejicanos, dentro y fuera de Méjico, a la convocatoria de cerrar filas frente a la provocación del presidente estadounidense. Y ya se está viendo en la política interna,  como amplios sectores políticos que se oponían a su gestión, ahora  frente a la agresión de Trump,  están llamando a cesar la confrontación interna y respaldar, como un solo hombre, las decisiones de su  Presidente Peña Nieto. Esperamos que el Presidente este a la altura de la exigencia de los acontecimientos y no pierda esta oportunidad para unir al pueblo mejicano y plantearle a Trump un posición firme en defensa de los claros intereses de Méjico.

En entrevista que concedió para El Tiempo, el exembajador de Méjico ante la ONU, Enrique Berruga, manifestó que “México y EE.UU. se pueden hacer mucho daño, y además, resaltó  que este es el momento para que los mejicanos se unan en torno a los  interés  de su país”.  Acerca de que se podría hacer para que la economía mexicana no se vea golpeada por cada anunció de Trump, recomendó hacer una convocatoria para que los capitales mexicanos que se encuentran en EE.UU. sean repatriados sin cobro de impuestos. “La cantidad de dinero mexicano que hay en los  EE.UU. es enorme.  Entonces de entrada, tanto para proteger al accionista y al ahorrador mexicano que tenga dinero en EE.UU. como para el fortalecimiento de la economía mexicana,  hay que hacer que ese dinero regrese. Eso sacudiría la banca de EE.UU., fortalecería la banca mexicana y habría recursos para invertir en cosas que necesitemos internamente durante este periodo de transición. Claro, puede haber represalia de EE.UU.  La mitad de la gasolina que consumimos en México viene de allá. Tenemos que buscar otras fuentes de gasolina o  reforzar las refinerías mexicanas. Repito, nos podemos hacer bastante daño uno al otro”, remató.

Pareciera que la famosa frase: “Pobre de Méjico tan lejos de Dios y tan cerca de EE.UU.” atribuida al general Porfirio Díaz, quien gobernó a México durante más de treinta años,   formara en su conjunto una especie de lamento nacional por el fatalismo geográfico que encierra  y que está hoy muy presente en las duras confrontaciones diplomáticas generadas por el desconocimiento de Trump a las normas internacionales y al obligado respeto mutuo que se deben entre sí,  todas las naciones del mundo.

El alto nivel de la afrenta obliga a México a mirar hacia el sur, hacia los países latinoamericanos, donde con generosidad y aprecio varios presidentes del continente han ofrecido su  respaldo y  apoyo  a las justas reclamaciones Mexicanas y donde toda la sociedad latina acompaña con cariño y admiración al noble país de Benito Juárez, de los muralistas Siqueiros y  Rivera, de Frida Kahlo, de los cantantes Jorge Negrete, Pedro Infante, Agustín Lara, de la actriz María Félix y donde nuestro premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, después de escribir  su portentosa y emblemática obra “Cien años de Soledad” , decidió dormirse para  siempre,  considerando a Méjico, su segunda  patria.

Méjico podrá estar geográficamente muy  cerca de los EE.UU. pero no existirá fuerza alguna que sea capaz de arrancarlo de nuestros corazones. Por eso hoy ante las dificultades, gritamos a los cuatro vientos: “!!! Y  que viva Méjico ¡¡¡”.

Ex. Embajador de Colombia en Europa.

1 de febrero de 2017.