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Maria Zajarova
Moscú, 16 ene (PL) Rusia rechazó hoy los intentos de Estados Unidos para imponerle una carrera armamentista, con el despliegue de fuerzas adicionales en Europa, denunció hoy la vocera oficial de la Cancillería rusa, Maria Zajarova.Washington prácticamente inicia una nueva carrera bélica en Europa y sus planes de desplegar allí grandes cantidades de fuerzas armadas tienen un gran potencial destructivo, consideró la portavoz.

En los medios de prensa crecieron los materiales que minimizan la importancia del mencionado despliegue al considerarlo como una rotación de fuerzas sin importancia en el plano militar, como un muestra de solidaridad en el interior de la alianza atlántica, apuntó.

La preparación de las condiciones y el número real de uniformados hablan de un panorama e intenciones completamente diferentes, estimó.

Así, en enero Washington trasladó a Polonia cuatro mil militares y dos mil 500 equipos de combate, incluidos 87 tanques, 114 blindados y 18 cañones autopropulsados, informó.

En la base noruega de Vernes se instalarán en este mes 300 infantes de marina norteamericanos, mientras el Pentágono concentrará en almacenes del país nórdico una gran cantidad de tanques, subrayó.

Para finales de marzo venidero, se espera el despliegue de una brigada de la fuerza aérea con mil 800 militares, dotada de helicópteros de combate y de transporte, afirmó la vocera.

En diciembre pasado, fue reactivado un almacén de técnica militar en Noruega y en un futuro próximo lo mismo sucederá en instalaciones ubicadas en Bélgica y Alemania. Todo ello se preparara para una presencia permanente de esas fuerzas, denunció.

Sin embargo, la ubicación del personal norteamericano de combate se presenta como una supuesta rotación, consideró Zajarova, quien afirmó que en realidad se trata de fuerzas permanentes, las cuales están lejos de tener un carácter defensivo, observó.

Todo ello ocurre en medio de la injustificada e ilimitada instalación de un sistema antimisil en Europa, la modernización de las armas atómicas estadounidenses en esa región y el aliento a aliados no nucleares de Washington para manipularlas y emplearlas, destacó.

Estados Unidos y algunos países de Europa del este desataron una campaña para presentar a Rusia como una amenaza regional, cuando en los últimos años se reducían los gastos militares por miembros europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

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