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La Habana, 12 ene (PL) Representantes del movimiento político y social colombiano de izquierda Marcha Patriótica denunciaron hoy en esta capital los asesinatos de líderes de esa organización cometidos recientemente en el departamento del Cauca, en la región suroccidental del país.

Durante su participación en La Habana en el XII Taller Internacional sobre Paradigmas Emancipatorios ‘Berta Cáceres Vive’, el joven Juan Manuel Gómez, del citado movimiento, señaló que tales crímenes forman parte de una política sistemática de exterminio contra los movimientos políticos organizados para la lucha por la paz.

En diálogo con Prensa Latina, Gómez señaló que el departamento donde ocurrieron los más recientes asesinatos es muy importante para la comprensión de la necesidad de la solución al conflicto, tanto por la presencia de la insurgencia en ese territorio como por los niveles de movilización social en reclamo de los derechos de los campesinos, los pueblos indígenas, los afrodescendientes y otros sectores.

De acuerdo con el joven colombiano, con los dos asesinados el total de víctimas de Marcha Patriótica asciende a unos 130, pero subrayó que previo a la creación del movimiento (2012) los distintos grupos que ahora integra ya venían sufriendo agresiones como esa.

Gómez apuntó que se trata de una situación lamentablemente histórica en su país y agregó que la arremetida se incrementa cuando existen entidades que generan procesos de movilización, buscan la reivindicación social y se proyectan políticamente por la disputa del poder.

En tal sentido, el activista de izquierda insistió en que se trata de una estrategia de control a través de la violencia y la guerra desarrollada por quienes tradicionalmente han ostentado el poder político, militar y económico en Colombia.

‘Quien se opone a las políticas de la clase dominante no es un contradictor, sino un enemigo que debe ser exterminado, y en eso han tenido un papel determinante gobiernos extranjeros, principalmente el de Estados Unidos’, dijo.

Gómez señaló que la nación norteña introdujo la doctrina contrainsurgentes mediante visitas, misiones diplomáticas y militares. Esa política plantea que, si la guerrilla ‘tiene la capacidad de moverse en el campo como pez en el agua debido al apoyo popular, entonces se le debe quitar el agua al pez’, explicó.

De acuerdo con el miembro de Marcha Patriótica, lo inmediato para enfrentar esas acciones es la divulgación de los hechos, pero aún más importante consideró la no naturalización de tales crímenes.

Lamentablemente -expuso-, a nosotros nos tocó vivir un conflicto con muchas décadas de existencia y un universo de víctimas calculado en unos ocho millones (entre muertos, desaparecidos y desplazados), por lo que la naturalización de los asesinatos es algo común.

‘En cualquier otro país de América Latina matan a un miembro de una organización social y constituye un hecho absolutamente escandaloso. A nosotros en Colombia nos pasa un poco lo contrario por la crudeza del conflicto y el ejercicio sistemático de exterminio contra la oposición y los movimientos políticos, lo cual hace que terminemos naturalizando los asesinatos’, dijo.

Al decir de Gómez, para enfrentar tales hechos es preciso verlos con la gravedad que le corresponden, hacerlos visibles y generar la presión política necesaria para que el Gobierno brinde las garantías mínimas, las mismas que ya se comprometió a facilitar tanto en las conversaciones con la insurgencia en La Habana, como en lo refrendado en el Acuerdo Final y lo dicho en los distintos espacios de diálogo con los movimientos sociales.

En cuanto al documento firmado entre el Ejecutivo de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), el activista señaló que las organizaciones sociales no lo entienden como un fin, sino como un medio para generar nuevas condiciones en la correlación de fuerzas y la disputa política.

Agregó que en ese acuerdo están consignados los elementos mínimos para empezar a construir un país en paz y con justicia social, los cuales deben ser potenciados desde los sectores populares mediante una mayor movilización de la ciudadanía en su conjunto, más organización y mejor cualificación política.

Según Gómez, precisamente a ese último punto contribuye la realización de eventos como el Taller Internacional sobre Paradigmas Emancipatorios celebrado en La Habana, pues los mismos ayudan a elaborar líneas de acción y estrategias locales y continentales para hacer frente a los distintos tipos de agresión y formas de dominación aplicadas por los gobiernos neoliberales.

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