Por: Nelson Lombana Silva |PACOCOL.ORG

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La obra del comandante Alejandro Fidel Castro Ruz está levantada sobre bases sólidas, aprueba de tormentas, ventiscas e incluso, terremotos. Una extranjera entrevistada por la emisora Radio Habana Cuba, hace la siguiente reflexión: “Cuba perdió a Martí y siguió libre; Cuba perdió al Che y siguió libre; Cuba perdió a Vilma y siguió libre; Cuba perdió a Fidel y seguirá libre”.

La Revolución Cubana no es producto de personalidades, la Revolución Cubana es producto del esfuerzo heroico y colectivo del pueblo en su conjunto. El Socialismo no es el Capitalismo, en aquel predomina lo colectivo y en este el individualismo. Se le rinde culto a la personalidad.

Desde esa perspectiva ahistórica, el enemigo de clase de la Revolución Cubana, liderado por Estados Unidos, calcula que a la muerte de Fidel y después de Raúl, la Revolución caerá como un castillo de naipe. Lo dice así porque subvalora la capacidad del pueblo consciente y socialista. Minimiza la acción colectiva.

¿Por qué es sólida e indestructible la Revolución Cubana? Porque está fundamentada en el pueblo, en un pueblo formado políticamente, en un pueblo educado, en un pueblo aliviado y en un pueblo honesto, digno, internacionalista y socialista.

Fidel es el símbolo que seguirá intacto en la conciencia del pueblo. A la pregunta del comandante Daniel Ortega, “¿Quién es Fidel?”, la multitud apretujada en la histórica plaza de la Revolución comenzó a corear la consigna con profunda convicción y decisión: “Yo soy Fidel, yo soy Fidel”. ¿Quién puede destruir la Revolución cuando Fidel se ha multiplicado por millones y millones, no solo en Cuba, sino en todo el planeta? Dejemos que sigan soñando esos bárbaros, dejemos que sigan haciendo esas reflexiones metafísicas y apocalípticas. La Revolución Cubana continuará desarrollando el Socialismo en todas sus formas y manifestaciones.

La Revolución Cubana no se construyó con mentiras, con falsas promesas y crudas artimañas, la Revolución Cubana se construyó con la verdad, con el claro propósito de ser libres y soberanos, con la ciencia y con la ideología marxista – leninista.

Los únicos que podrían destruir la Revolución serían los mismos cubanos. Eso lo dijo el eterno comandante Fidel. Pero resulta que su formación humanística, ideológica y política no está forjada en la arena, sino en roca de mayor calidad y fineza.

Seguramente el imperialismo intensificará la violencia contra Cuba, el brutal e inhumano bloqueo económico y las demás perversas artimañas para tratar de convertir a esta hermosa isla en prostíbulo de los gringos como fue antaño.

Sus brutales e imperialistas intereses chocarán nuevamente con la barrera férrea del pueblo dispuesto al sacrificio y la fuerza moral del comandante Fidel desde la inmortalidad. Que no lo intente Donald Trump porque correrá la misma suerte que corrieron en Playa Girón, en la Sierra Maestra o en el mismo Vietnam. Tendrá que contentarse con recibir  a los invasores en bolsas de polietileno.

El proceso seguirá su curso. El Socialismo seguirá las manecillas del reloj, ya no con la mirada contemplativa de los demás pueblos del mundo, sino con su formidable solidaridad que da el internacionalismo proletario. Cuba no está sola.

Salirle al paso a la palabrería mediática es compromiso de todo Comunista en el país que se encuentre. La solidaridad no tiene fronteras, ni distancias imposibles de superar. El comunista tiene visión universal, concepción científica y conciencia de clase.

El comandante Fidel aún tiene mucho que hacer en el planeta tierra, tiene voluntad, conciencia de clase y tiene con qué. Seguirá iluminando el proceso en cada niño, en cada joven, en cada mujer, en cada intelectual, en cada artista, en cada campesino, en cada obrero. Todo porque “Fidel soy yo”.

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Hernan Durango / Redacción Bogotá